Domingo caluroso, treinta y pico de grados a la sombra. Cada
uno de nosotros se levantó con la misma premisa, llegar tempranito al José
Amalfitani, para ver, solo o con sus amigos o familia, un partido que podía
darnos (combinación de resultados mediante) la decimocuarta estrella.
El rival era Unión, el peor equipo del torneo. Un equipo sin
identidad, sin nombres rutilantes ni idea de juego. Pero así y todo, había que
ganar y, si de paso, River nos daba una pequeña mano frente a Lanús, podríamos
festejar que nuevamente éramos los mejores del país.
El partido comenzó con un Vélez que salió a atacar e
intentar convertir el primer gol en los primeros minutos. Llegó varias veces,
pero con el correr de los minutos el ataque se fue diluyendo y la claridad para
manejar el balón brilló por su ausencia en la segunda mitad del primer tiempo.
En la segunda parte, sin embargo, el equipo tuvo otra tónica y salió a atacar
desde el primer minuto. Bella, con su remate en el travesaño al primer minuto
de juego, firmó lo que sería la introducción de la historia que todos esperábamos
vivir. Solo un minuto después, Cabral tiró desde la banda izquierda
un centro milimétrico para que el goleador fortinero, Facundo Ferreyra
ajusticiara a Perafán y le diera la victoria parcial a Vélez, esa que momentáneamente
le daba el título.
Con el correr de los minutos, los nervios iban aflojando,
las sonrisas eran cada vez más amplias y el sueño cada vez estaba más cerca. Si con el gol del Chuky las tribunas eran una caldera, con el gol de Mora a Lanús, las más de 40000 almas que colmaron el Amalfitani estallaron en júbilo, pudiendo ver en el horizonte (no tan lejano) una nueva estrella brillando en el firmamento fortinero. Pero eso no iba a ser todo, tras un rechazo de la defensa velezana, el Muñeco fortinero peleó la bocha en el aire y se la dejó servida a su acompañante predilecto, el incansable gladiador, Lucas Pratto, que tras una breve corrida y un suave toque dejó a Ferreyra frente al arquero tatengue, y el 14 hizo lo que mejor sabe, pase de zurda a la red y nos daba esa tranquilidad. Faltaban más de 10 minutos pero nosotros ya sabíamos el final de esta película Solo restó esperar el pitazo de Vigliano y el de Delfino allá en Nuñez para hacer oficial lo que tanto deseábamos, VELEZ CAMPEÓN!!!
Un equipo en el que muy pocos confiaban pero demostró estar a la altura de la circunstancias, perdiendo muchos baluartes pero sumando nuevos gladiadores a este plantel. Brindo por Sosa, que se consolidó, pero también por Montoya que siempre dejó todo. Brindo por nuestro eterno capitán, Fabián Cubero, que dejó hasta su sangre sobre el verde césped Brindo por el estandarte dentro y fuera de la cancha, Sebastián Domínguez. Brindo por Tobio, que fue la revelación y se afirmó como titular. Brindo por Papa, que muchos lo putean pero siempre está. Brindo por Bella, Allione y tambien por Peruzzi. Brindo por Cerro y Romero, que hacen el trabajo sucio. Brindo por Cabral, por ser el eje escondido de este equipo. Brindo por el Pocho, que es la manija, el que pone la pausa en esta vorágine que nos consume día a día Brindo por Pratto, un luchador incansable que merece quedarse por mucho tiempo. Brindo por Ferreyra, un monstruo, goleador y jugadorazo con todas las letras. Brindo por Gareca, por darnos identidad y mantener una idea a través del tiempo, a pesar de haber perdido muchos soldados. Brindo por Bassedas y la dirigencia que aportan coherencia y serenidad a la hora de tomar decisiones y actuar. Y brindo por vos, por mi y por todos los fortineros que festejan este nuevo titulo que nos hace cada vez más grandes.
@tincho1387



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