Muchos fortineros se acordarán, que hace un
año nos mirábamos las palmas y poseían un color rojizo como el fuego, luego de
arder en aplausos y aplausos, partido tras partido. Cada toque, cada pisada,
cada gambeta, nos llenaba la vista y nos inflaba de orgullo.
Teníamos el mejor equipo de América, el del
futbol más vistoso, el más completo, el más envidiado. La maquinita fortinera,
el sueño de muchos hinchas. Pasamos los octavos y los cuartos de final, casi
caminando, a media maquina, como quien juega en un potrero ajeno, demostrando
quien es el que sabe. Pero un penal, solo un penal nos apartó del glorioso
camino a nuestra segunda Copa Libertadores.
Pero, lamentablemente, los tiempos cambian.
Los “enanos” buscan su revancha en el Primer Mundo, los Álvarez buscan su
consagración y los pelados traicionan. Jugadores van, jugadores vienen, otros
se quedan. Y así nos encontramos hoy,
así se encuentra nuestro Vélez querido hoy. Con las mismas ganas, con la misma
fuerza, pero con otro estilo, con un “Pancho” Cerro como estandarte revelación,
un Zapata degastado pero dejando todo en cada encuentro, un Seba Domínguez
hecho un tapial, y un Cubero cada más caudillo… Vélez se ha puesto el overol.
Los lujos ya son cosas del pasado, tenemos
a un Fortín más laburador, más raspador, pensante y sereno a la hora de ir a atacar
y sin ningún tapujo si hay que colgarse del travesaño. Con un toque
intrascendente y aburrido por varios tramos, y a veces hasta dependiendo de la
buena o mala suerte. Pero señores, si hay que apelar a esto, para lograr tan
anhelado sueño, ¿Alguien va a ponerse en contra? Si hasta el mismísimo Ariel
Cabral (un exquisito de primera hora) trabo contra dos colombianos con el
cuchillo entre los dientes, haciendo a más de uno recordar al rustico defensor
velezano “El Negro” Alcaraz.
El domingo tenemos una parada brava frente
a los xeneizes, una de nuestras últimas cartas, y tal vez la más importante, si
queremos seguir peleando por el Clausura y demostrar que a pesar de todo lo que
se pueda llegar a decir Vélez todavía está para ser el mejor. No es fácil, y el
nivel de Vélez no es el mejor, pero también sepamos que Boca no es el Real
Madrid, y es tan vulnerable como nosotros.
Así que, como cantó la hinchada al final
del partido este martes: “El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos
que ganar.”
Chiri
@chirifortin
@chirifortin
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