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| Nuestra casa vacía. Foto: Página Oficial. |
Nada de violencia ni venganza, luego que algún "genio" de la Conmebol haya querido imponer un castigo ejemplificador justamente a un club ejemplo y haya sancionado a Vélez, sin dejar de reconocer que tuvo un porcentaje de culpa en los incidentes del Centenario, mientras obviaba las agresiones de la barra de Peñarol y el pésimo operativo de (in)seguridad.
Seguramente haber jugado este partido a puertas cerradas no haya sido una mala decisión, pese al castigo a los miles de hinchas fortineros privados de ver in situ a su equipo, por la gran rivalidad y el clima caldeado que impregnaba este cotejo. Pero, ¿prohibirle a los hinchas asistir a todos los partidos como visitante hasta la semifinal incluída? ¿Y los 100. 000 dólares (luego reducidos a la mitad) de multa? Quienes rompieron los vidrios del micro de los jugadores de Vélez y atacaron antes, durante y después del partido a los hinchas velezanos, solamente deberán abonar una multa de 14.000 dólares.
No se midió con la misma vara, es obvio. No fue la primera vez. Recordamos cuando se encendieron un par de inofensivas bengalas en el partido por el torneo local ante Banfield -mientras que la pirotecnia abundaba en muchas otras tribunas sin que nadie se escandalizase- que motivó en tiempo insólitamente récord la mudanza de localía a cancha de Boca ante Libertad en un partido de Copa. O jugar a puertas cerradas contra Huracán, el día de la definición del título del Clausura 2011, por incidentes causados por hinchadas que no fueron la de Vélez. No hubo llantos lastimeros, se hicieron las apelaciones y los reclamos necesarios. El equipo, y los hinchas, actuaron como un club modelo: con contundencia adentro de las canchas y con corrección afuera, como volvieron a hacerlo ahora.
@guilletaglia


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