lunes, 18 de julio de 2016

Pequeños Sueños


El sábado pasado tuvo lugar la Cena Solidaria organizada por el departamento de Acción Solidaria para recaudar fondos para los chicos de la Escuela N°4626 Nuestra Señora del Valle de Paraje Ciervo Cansado en Salta con el objetivo de poder cumplirles el sueño de conocer el Estadio y en muchos casos la Gran Ciudad.


Tuve la suerte de poder dar una mano durante la previa del evento y a lo largo de la noche para que este sueño tan hermoso y hasta extraño para la cotidianidad de uno pueda cumplirse y me pareció oportuno contarles algunos detalles del detrás de escena. Podrán leer en otros medios el desarrollo de la velada, los invitados, los shows y sorteos, con lo cual me arriesgo a compartirles el lado B de la noche.

“¿Trajiste los brazos? Bueno, usalos. Mirá, ¿ves esos tablones? Hay que separar los que no sirven”. Dentro de la galería de frases de Don Pepe Amalfitani esta cita me resulta de las más ilustrativas de lo que es la esencia velezana y que permanece vigente en cada acción del Club.

Desde el jueves a la noche –y mucho antes también- se forjó un equipo de trabajo en donde cada uno desde su lugar y sus posibilidades dejó todo por el otro. Así como se le pide a los jugadores que dejen todo en la cancha y por la camiseta, durante tres días tuvimos la suerte de jugar un partidazo. Un equipo formado por hombres, mujeres y chicos de Liniers, de Versalles, de Luzuriaga, de más acá o más allá. Todos con los brazos puestos bajo la dirección técnica de Ayelén Merchack. Algunos cocineros, otros periodistas, unos estudiantes, otros laburantes, cada uno aportando lo suyo en una noche en donde todo lo que uno pudo haber dado no se compara con la alegría que podría significar cumplirle el sueño a los chicos.

Los departamentos de Cultura brindando sus shows de Tango y Floklore, las familias que se acercaron en una noche helada para dar una mano con quienes más lo necesitan, campeones del Club con la sonrisa de que quien se siente en casa y demostrando con su presencia el amor a Vélez. Niños obnubilados sacándose fotos al lado de la Libertadores y la Intercontinental y padres y abuelos contándoles las historias de aquellas gestas heroicas. Postales de lo que es Vélez: un Club que ha sabido beber de los mejores vinos y que siempre tiene una copa preparada para un nuevo brindis. Un sommelier exquisito que nunca se olvidó del viñedo del fondo de casa y del placer de la producción artesanal.

Edu Schmidt, ex cantante de Árbol, brindó un gran show en donde tocó uno de sus temas más conocidos: “Pequeños Sueños”. Y honestamente sentí que todos los presentes no éramos más que pequeños soñadores cumpliendo los propios y los ajenos. Pequeños sueños, pequeños gestos que en conjunto hacen un gran sueño como el de los chicos de Salta por venir a conocer el Estadio, ese que tantas veces hemos pisado. De viajar en colectivo hasta Buenos Aires, esta ciudad que tanto nos estresa y aburre. De ver un edificio, un subte, la 25 de mayo y el cruce con la General Paz, todo ese cemento que tantas veces nos comprime y que a 2.000 kilometros de distancia es el máximo anhelo de un grupo de chicos.

Como ese grupo de chicos que un año nuevo decidieron armar un club para jugar a la pelota y lo bautizaron Argentinos de Vélez Sarsfield. O el de aquellos muchachos del 68 que se animaron a soñar que los campeonatos no eran solo para los equipos grandes. Los pequeños sueños que enfrentaron la inmensidad del Morumbí o las luces de las estrellas milanesas en Tokio. El pequeño sueño de Gareca de volver a Vélez y regalarnos 5 vueltas olímpicas.

Todo esto pasó la noche del sábado, aquel 1° de enero de 1910, la mañana del 1° de diciembre de 1994 y cada día en la historia de Vélez: un grupo de gente con los brazos y la camiseta de Vélez bien puesta dispuesta a soñar.


Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu

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