lunes, 1 de julio de 2013

Carpe Diem

El viernes 28 había llegado, al fin, pero pasaba más lento que de costumbre y las horas se alargaban a medida que nos acercábamos a la noche.
Llegar a Vélez: ahí estaba esa hilera interminable de micros, la gente toda azul y blanca, e indefectiblemente se aceleraba  el corazón al ver esas caras de expectativa, nervios, felicidad de estar ahí, en su casa… Pero pará, ansiedad que ni nos subimos al micro.
El viaje es una crónica aparte, las historias y anécdotas que vas incorporando de otros fortineros que aman a su club igual que vos son invaluables.  Diecisiete horas de compartir en su máximo esplendor risas, canciones, recuerdos.

Y llegamos a Mendoza, una hermosa ciudad con mucha tranquilidad y paz. El paisaje pedía fotos a gritos, con las montañas que parecían pintadas a mano. Ingresar al Estadio ya te provocaba miles de sensaciones: estabas tan lejos de casa pero tan cerca al mismo tiempo… Veías caras conocidas, banderas que ves en todas las canchas, patrones que se repiten una y otra vez y te reconfortan el corazón.
¿Qué puede salir mal? Estaba en Mendoza, con mis amigos, con mi familia, con Vélez. Llevando este amor a miles de kilómetros, inflando el pecho y que todos vieran que soy del Fortín.

No soy madre todavía, pero considero que el partido fue un parto: desde el minuto 27 necesité girar la cabeza y que el marcador marque los 45’ del ST, pero claro que cuando querés que algo se termine rápido no se pasa más.
Al revés pasó después, en el festejo: abrí los ojos y ya estaban saliendo los micros para la vuelta a casa. ¿Pero quién nos quita lo bailado? No alcanzan los dedos de las manos para contar las emociones que uno siente en noventa minutos.

Hacia la noche, luego de la euforia, una gran persona dijo “disfruten che, que no se sale Campeón todos los días”. El cerebro me quedó maquinando y llegué a la conclusión que sí, loco.

La vida es una y que gracias al abuelo Pepe por hacernos a toda la familia de Vélez, hoy puedo sonreír y compartir este amor enorme que tengo hacia el Fortín con todos ustedes, que son igual de locos que yo. ¡Salud, campeones!

@aayelen

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