lunes, 1 de julio de 2013

Supercampeón

En el zurdazo demoledor de Lucas Pratto empezó Vélez a anticipar su loco festejo. Es cierto que la historia de la Súperfinal recién comenzaba, pero ya se notaba que Vélez había recuperado la memoria. Volvía a ser el equipo sólido, firme, efectivo y ganador de no hace tanto tiempo atrás. Una una nueva estrella, la décima a nivel nacional, ya empezaba a destellar en el cielo fortinero. Ni siquiera se empañó el cielo fortinero con el penal y expulsión de Fabián Cubero (símbolo eterno, más allá de su error en Mendoza) porque en arco estaba el monstruo de Sebastián Sosa. 


Vélez recuperó la memoria y por eso sumó este nuevo título a su colección. Había sufrido un semestre que había nacido para disfrutar. Si había arrancado el Torneo Final y la Copa Libertadores con la misma formación campeona del Torneo Inicial más el agregado de un lujo como Fernando Gago. 

Pero mermó el rendimiento, las lesiones afectaron al por mayor y los resultados fueron negativos. No se pudo con el torneo local ni con el trofeo internacional, el gran objetivo de este 2013. Ni siquiera, con el premio consuelo, la Copa Argentina. Ya se pensaba en la revancha para el segundo semestre. Borrón y cuenta nueva. Sin embargo, irrumpió esta Súperfinal. 

Y el desafío encendió los corazones de un plantel y un cuerpo técnico acostumbrados a las proezas. Se notaba la intensidad en los días previos. Y como el fútbol es contagio, esa decisión de Gareca y sus muchachos se transfirió a los hinchas. Muchos que, en las últimas fechas del Torneo Final, optaron por no ocupar sus lugares en la tribuna o plateas del José Amalfitani, sobrecargaron sus tarjetas de crédito o recurrieron a sus ahorros para sacar boleto a Mendoza. Más de 10.000 hinchas fortineros se subieron a aviones, micros o automóviles para ser testigos presenciales de otra alegría. La mayoría salió desde Buenos Aires, pero se hizo notar en las peñas que, últimamente, florecieron por todo el país. Un crecimiento que acompañó la acumulación de títulos de las últimas dos décadas: de las quince estrellas que tiene en su historia de 103 años, Vélez conquistó catorce entre 1993 y 2013.

Aplausos para el gran Gareca. Un tipo que jamás se quejó ni lloró, como muchos de sus colegasQue en silencio y con seriedad hizo su trabajo, como viene sucediendo en sus cinco años de mandato le dio su fisonomía al equipo. Ese estilo que supo imprimirle el Tigre a su Vélez, el que estuvo ausente en gran parte de este semestre, reapareció en la tarde noche mendocina. Circulación de balón, solidaridad, esfuerzo colectivo, sentimiento por la camiseta. Así volvió Vélez. Y fue campeón. Súper campeón. Y celebró. De la Cordillera hasta Liniers.

@GuilleTaglia

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