lunes, 27 de abril de 2015

El momento del Fortín: Lado A



Imposible hacer análisis de algo que no hubo, ¿no? Lo cierto es que los últimos dos partidos fueron para el olvido, la del sábado anterior, donde Gimnasia se nos llevó 3 puntos de casa, donde sin dudas era un empate clavado y claramente agravó la bronca y el del miércoles frente a La Emilia, donde, a pesar de ganar, no se jugó nada bien. No paro de dar vueltas y pensar, en lo que pasó y en lo que vendrá. Tranquilamente puedo echarle la culpa al DT de cientos de cosas que para mí son errores básicos, detallando jugador por jugador. Pero también pensé en ir al fondo de la cuestión, ya que insultar a diestra y siniestra para pedirle la renuncia a alguien, no es la solución. 


Quisiera arrancar cuestionando futbolísticamente el obsesivo cambio de nombres, entre partido y partido, en el 11 inicial. Sobre todo una defensa que no logra coincidir en dos partidos al hilo, pasando la fecha 10 del Torneo, y que en parte no se puede subsistir si seguimos improvisando jugadores en puestos que no son suyos. 

Un mediocampo totalmente quebrado, tierno, falto de hambre y que a lo largo del torneo, y cambiando continuamente de nombres, fueron de mayor a menor sin dudas. Empezando por Rolón, desconocido totalmente, pasa totalmente inadvertido, lejos de ser ese jugador punzante en el ataque que supo ser cuando salió. La dupla de volantes centrales la voy a dividir en dos: un Somoza completamente desorientado, falto de voluntad y llegando a destiempo que se vio a lo largo de las últimas fechas, lejos de lo que se suponía que venía a ser. Por otro lado, Desábato que, a mi gusto, jugaría mucho más suelto y confiado sin Somoza al lado. Creo que no son dos jugadores para compartir equipo, cada uno por su estilo, además de que se sentiría más liberado en el mediocampo. Por izquierda es la gran deuda, Villalba nunca se terminó de afianzar, aunque es veloz, le falta madurez y decisión para encarar y ser pícaro para romper en campo rival. 

La dupla delantera no se afianzó como esperaba, y tampoco cosecha como creí que iba a cosechar goles. Cada tanto una jugada de riesgo aislada, pero Caraglio bajó mucho el nivel de lo que prometía en la Pretemporada y en las primeras dos fechas del Torneo. Está lento, falto de viveza y de jerarquía para lo que pretende Vélez Sarsfield en su delantera. No se me ocurren descalificativos para saber por qué baja tanto de ánimo un futbolista, que pierda tantas ganas de jugar, de meter y de ganar por sobre todo. Leer comentarios de aliento y apoyo incondicional de jugadores recientes de Vélez y que están en Europa te mata aún más. La nostalgia es fatal. Y a razón de sentido común, uno no se quiere ni imaginar cómo va a terminar todo esto. 

Acostumbrarse a tan poco luego de haber peleado tanto es un vacío constante que vamos a tener que aprender a sobrellevar. En terapia intensiva, así es. Ahora viene San Lorenzo de visitante y hay que ganar. Es a todo o nada, Fortín.

Martín Benazzi (@BenaCavs)

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