Por un lado Mauro Zárate, por el otro, Maximiliano Moralez. Uno es un hijo pródigo, un producto de nuestra inagotable cantera y miembro de una de las familias más conocidas e importantes en el seno velezano. El otro nació futbolisticamente en Avellaneda pero que, después de un paso poco agradable por Rusia, recaló en Liniers para calar hondo en el corazón fortinero.
A algunos les gustará más la habilidad de Mauro, a otros, la picardía del enano, pero lo importante en todo esto es que son necesarios, ambos, por todo lo que significan para el equipo y, sobre todo, para los rivales que los enfrentan.Mauro ya expresó, en cada nota que le hicieron, que su deseo es volver a jugar en Vélez. El 10 de julio saldrá la resolución del conflicto que el jugador tiene con la Lazio, y tanto él como su entorno son positivos respecto a eso, si gana, tendrá el pase en su poder, algo que facilitaría su arribo al team de Gareca.
Maxi, por otro lado, juega poco y nada en el Atalanta y, a pesar que quiere seguir triunfando en Europa como cualquiera en su lugar, no ve con malos ojos retornar al país y vestir la V azulada, ayer en Vélez Radio dijo: "Tarde o temprano volveré a Vélez".
Los hinchas se ilusionan y tienen con que. Dos cracks que han sabido deleitar nuestras retinas con su magia están más cerca de lo que creemos. Ahora hay que esperar, el tiempo pondrá las cosas en su lugar y nos dirá si su futuro cercano es bajo las órdenes del tigre. Por ahora la pregunta es...es solo una ilusión o una realidad?
@tincho1387

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