Por un lado, el jugador intenta meter presión (de buena manera) al club de Liniers para que pueda vender su parte, dado que ve un crecimiento grande en su carrera y una única chance de pasar aun grande del fútbol mundial.
Por otra parte, el Celta exige a Vélez que se le venda el 50% a 1 millón de euros para poder manejar ellos la venta y hacerse cargo de gastos y porcentajes de derechos de formación que tiene el club River Plate.
Pero, ¿qué pasa aquí? La Comisión Directiva de nuestro club, viéndose imposibilitada de lograr cobrar lo que corresponde del traspaso al Atlético Madrid, recurre a la elevación del costo de ese pase a un millón y medio de euros para así ganar algo más de dinero. El Celta por su parte, rechaza esa oferta haciendo una traba para el traspaso del jugador. ¿Qué puede suceder? Si no se llega a un común acuerdo, el pase podría caerse.
Las negociaciones son arduas y complicadas. El trabajo de Gámez y compañía no se hace esperar y se busca una solución para defender los derechos de Vélez.
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