martes, 22 de diciembre de 2015

Un día como hoy: Una buena y una mala


Un día como hoy, un 22 de diciembre se dieron dos hechos muy importantes en la historia de Vélez. Uno bueno y uno malo.

Empezamos con la mala, un 22 de diciembre pero de 1940, Vélez sufría su único descenso a Segunda División tras salir en el puesto 17, cosechando 25 puntos en 34 fechas. El Fortín llegó a la última fecha un punto arriba de Atlanta, que, en una maniobra rara en el partido frente a Independiente, logró vencer al Rojo por 6 a 4 y, con la derrota de Vélez frente a San Lorenzo por 2 a 0, hizo que los de Villa Luro descendieran. ¿Por qué rara? Independiente venía segundo, con un gran equipo y Atlanta a los tumbos, sin embargo, el Bohemio terminó el primer tiempo ganando por SEIS A CERO, algo muy sospechoso. Ya en el segundo (durante el entretiempo y la segunda parte, los indignados hinchas del club de Avellaneda reprobaron a sus jugadores y al presidente Miguel Martinicorena por haber aceptado el soborno) se intentó maquillar la jugada con cuatro goles de Independiente para el 6-4 final. Para cerrar todo, al poco tiempo Atlanta le cedió sin cargo a Independiente a José Batagliero.

Y la buena, aunque no fue un título, fue un partido que cambió todo. Al disputarse la última fecha, Vélez, que corría de atrás, le ganó a Huracán por 2 a 0 y necesitaba el empate de los punteros River y Racing, que jugaban entre sí para forzar el triangular. El match terminó 1 a 1 y el campeonato se definiría en un desempate entre estos tres equipos. River cumplió en el primer partido y venció a la Academia por 2 a 0 y esperaba por Vélez. El segundo partido definía todo, se enfrentaban el Fortín y el Millonario, si ganaba River era campeón, sino habría que esperar una semana al partido entre Vélez y Racing. El 22 de diciembre de 1968 se dio el citado encuentro. Vélez se puso arriba con un gol de Luna pero empató Onega para River. Hasta ahí, todo normal, pero a los 35 minutos del complemento, el arbitro, Guillermo Nimo, no advirtió la clara mano del defensor Luis Gallo, que se tiró en palomita y desconectó sobre la línea de su arco el cabezazo del defensor millonario Jorge Recio. Ese hecho cambió todo, era penal para River y, seguramente, el revés del sueño del primer título, que llegaría una semana después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario