miércoles, 6 de agosto de 2014

¿Maleficio?


Ya pasaron varios días de la derrota sufrida con Estudiantes de Buenos Aires, dando como resultado una penosa eliminación de la Copa Argentina.

Los días post partido son duros, pero a la vez te hacen entrar en un estado de reflexión constante que lleva a un cuestionamiento casi profundo para buscar explicaciones que a veces resultan efímeras, como otra veces tienen un resultado lógico, como si esta copa es un verdadero maleficio para el Fortín.

Hay varios mitos futbolísticos que sugieren que mi pensamiento no está tan errado, haciendo arte de la existencia de las maldiciones que pueden caer sean ciertas. Puedo citar el claro ejemplo del Benfica portugués, bicampeón de la Champions League: en 1961. Luego de esto, su DT pidió un lógico aumento, que no sólo le negaron, sino que lo despidieron de forma injustificada. "Sin mí, el Benfica no ganará un título europeo en 100 años", fueron sus palabras, y desde entonces los portugueses, con la nueva derrota ante el Sevilla por la Europa League, acumularon ocho finales cargadas de frustraciones.

También puedo hablar de Brasil en este ultimo Mundial, que fue el ganador de la Copa Confederaciones un año antes y, como cuenta la leyenda, el triunfador nunca ganó un Mundial. Los locales hicieron gala de la tradición y fueron eliminados estrepitosamente frente al conjunto germano por 7 a 1, en la peor derrota de su historia.

Pensando en estos ejemplos, traté de darle color a una situación, que cayó sobre nuestra institución y allí me quedó en claro, corroborando datos, que todo comenzó en la campaña de Ricardo Gareca en el 2011. Haciendo memoria, las dos últimas ediciones de la Copa Argentina se jugaron en la temporada 2011/2012, 2012/2013, donde Vélez Sarsfield, logró dar la vuelta olímpica en diferentes competencias, logrando Clausura 2011, Campeón Inicial 2012, Superfinal 2012/13 y Campeón Supercopa Argentina 2013.

El alivio llego a mi cabeza, dejé de lado lo mal que se jugó, el poco fútbol que se demostró y el simple menosprecio a un rival que se impuso de igual a igual, para entender que cada vez que se sale campeón, no se gana la Copa Argentina, mi mente se llenó de esperanza nuevamente, pero el cachetazo en la nuca me hizo caer en la realidad otra vez y la nebulosa del miedo, luego de varios partidos, volvió a caer y dejé de lado este pensamiento idílico para golpear con la difícil realidad futbolística del equipo, pero sin perder nunca la ilusión, la de creer siempre en estos jugadores.

Por Pablo Pino (@Pablopino3)

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