lunes, 26 de noviembre de 2012

Hay algo que sigue vivo

Me mentiría a mi mismo si en este momento quiero escribir algo de manera formal. Todavía la emoción me dura y aunque el cansancio me gane, no me puedo dormir. Vélez ganó EL partido del campeonato, y lo hizo como debía. Hay que saber adaptarse a cada situación de la vida, y este equipo lo hace. Cuando se puede jugar, se juega y cuando hay que apretar los dientes y poner huevos y corazón, lo hace.

Se llegó a Floresta en busca de la tan merecida revancha del duro golpe recibido el domingo anterior. Cancha difícil  donde All Boys sabe complicar y potenciar sus virtudes, llevando a su rival de turno a plantear el partido quizás de una manera no planeada. Eso le pasó a Vélez  que sobre todo en el primer tiempo intentó jugar en un campo chico y que se le hace complicado a cualquiera que intente jugar el balón por bajo, y que en gran parte del segundo tiempo se vio superado por el rival, que metió 2 tiros en el travesaño y obligó a Sosa a lucirse tras un cabezazo de Vildozo.

No se si fui el único que lo pensó, pero cuando Matos estrelló la bola en el horizontal, me di cuenta que lo íbamos a ganar. Los goles de Pratto y Ferreyra hicieron delirar a los 4000? 2200 hinchas fortineros que acompañaron al único puntero del torneo al Islas Malvinas como hacía mucho que no lo hacían. Se me puso la piel de gallina, se me aflojaron las piernas, me bajo la presión y un par de lágrimas surcaron mi rostro barbudo haciéndome dar cuenta (otra vez) que estaba en mi lugar en el mundo. 

Hay algo que nos diferencia de los demás  y es que todos y cada uno de los integrantes de esta familia (jugadores, cuerpo técnico  dirigentes y nosotros, los hinchas) tenemos ese sentido de pertenencia y sentimos la V azulada impregnada en el medio de nuestro pecho, dejando de lado todo y poniendo garra y corazón desde el lugar que nos toca a cada uno.
Párrafo aparte para el Tigre Gareca y el Turu Flores. Que un jugador grite un gol efusivamente, es lógico  Que la hinchada delire con el beso de la pelota en la red, lo es más. Pero que el cuerpo técnico explote de emoción y festeje el gol tirado en el pasto, como cualquiera de nosotros lo haríamos  olvidando la "imagen seria y centrada" que tiene que mostrar la cabeza de un grupo, no tiene precio. Me emociona hasta las lágrimas verlos ponerse locos, tirarse, rodar por el pasto, felices, tanto como vos o como yo. Gracias muchachos, gracias Gareca, gracias Turu, gracias Bassedas por traerlos y a la Comisión Directiva por aceptarlos.

No puedo más, quiero que sea domingo y estar ya sentado en mi lugarcito de siempre esperando a estos 11 tigres. Quizás podamos festejar algo más que un triunfo. Para terminar y parafraseando a NTVG quiero decirle a todos aquellos que dudaron después de la derrota ante Boca, que Hay algo que sigue vivo, nos renueva la ilusión y en el último suspiro…Ay Fortin, regalame un gol!!!

@tincho1387

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