martes, 14 de julio de 2015

Un pequeño milagro


Habíamos entrado en zona de milagros, yo no le paso mucha bola a esos asuntos, pero a veces se dan mas allá de los merecimientos, tiene de malo, eso sí, que tienden a tapar la realidad, y la realidad de Vélez que no es buena, aunque se insinúa con mejoras, pero que en un mismo partido, como Sandrini, te hace reír y te hace llorar.

Vélez hizo un buen trabajo en el primer tiempo, parado en la seguridad de la defensa, aún con algún altibajo en Cardozo, disimulado en el relevo por una muy buena tarea de Romerito, para mí de gran trabajo. Ahí en la mitad, en ese primer tiempo Vélez siguió haciendo méritos a partir de la figura del 34, que no es el bondi que pasa por Juan B Justo, es el dorsal que lleva puesto, y otra vez en mi opinión personal ,el mejor jugador de Vélez en la primera mitad, Agustín Doffo, de su botín izquierdo salieron las mejores jugadas personales ,un par de cambios de frente oportunos buscando la subida de Tripichio o de Yamil, que en la posición del volante por derecha, digámoslo claramente, creí que Russo lo había asumido, no rinde, a lo que llegue el Turquito, será jugando por el centro de la cancha en la posición del media punta.

Con esos argumentos y con Caraglio otra vez más solo que la luna, Vélez a través de dos llegadas claras pudo haberse llevado la ventaja al vestuario, no sólo no se la llevó sino que Tigre, equipo mezquino y aguerrido si los hay, casi mete un pleno en el mismísimo final que, honestamente, debemos pensar que Wilchez no lo quiso hacer. 

El segundo tiempo mostró el costado bipolar de este equipo, se pinchó Doffo, se mostró abúlico Asad y Caraglio, si ya estaba solo, quedó más aislado aún. No creció Tigre pero con Vélez lanzado y ciego, todo por el mismo precio, le creó dos chances claras para el morochazo Rincón, la primera la tiró afuera, la segunda calibró la mira y la mandó a guardar.

La expulsión de Pantaleone lo puso a Tigre a defender y el desorden de Vélez hizo el resto, apretó Tigre en dos ataques y en el segundo intento, Federico González, el ex delantero de Rafaela, que ya nos supo vacunar, sobre los 41 minutos decretaba lo que parecía cosa juzgada, dos a cero y a casa.

No fue así, aparecieron los milagros, Caraglio tuvo el premio a su encomio, achicó a uno la diferencia y lo que hubiese sido un final agónico de exagerados 5 minutos, con la tremenda lesión del arquero García, tras larga demora, no tenía mas cambios el Matador y obligó a un arquero improvisado, 8 minutos de descuento, un penal que se vio desde Victoria y otra vez Milton desde los 12 pasos sentenció el empate, no es cuestión de fe compañeros, pero si esto no es milagro, los milagros dónde están.

Se maquilló la bronca que hubiese significado una derrota, "servirá para los ánimos" declaró un Russo satisfecho, está bien Miguelito, usted parece ser un hombre de fe, al menos para mi, jugar bien es otra cosa. ¿Habemus podio? Habemus. Romerito, por sobre todos, Caraglio efectivo en su soledad más grande que su estatura, y que aparezca en la foto el pibe Doffo por su 1er tiempo y nadie más.
 
Parrafito para los debuts, Bella mas efectista que efectivo, a mi juicio, igual que siempre y Damián Pérez, partícipe necesario en el primer gol de Tigre, alternó más buenas que malas, crédito abierto entonces para el zurdo.

Vamos a Rosario contra Central, algo más que milagros Vélez, algo más, Don Francisco ya terminó la gira por Sudamérica.

Tino Guitian

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