28ª fecha del torneo “(La última maldad de) Julio H. Grondona”, triunfo de Vélez en condición de visitante ante Lanús y un nuevo desacople en la lógica de este columnista por parte de Miguel. ¿Qué escribir? ¿Por dónde empezar? Comencemos con lo primero que se me cruzó por la cabeza: ratificar la frase citada en entregas anteriores del maestro Dante Panzeri, quien afirmaba que el fútbol es “la dinámica de lo impensado”.
En una semana más que agitada en el universo Vélez por asuntos externos a las líneas de cal, el encuentro ante Lanús sólo sumó más desconcierto a la “lógica” de las cosas. Para ponerlo en claro: el pase de Somoza fue Pirlesco, la definición del Yamil parecía de su padre, pero no fueron más que un pase y una definición en 28 partidos. Sería hipócrita adularlos cuando hace 15 días atrás pedíamos sus cabezas.
Más ilógicas pero no sorprendentes son las decisiones de AFA: premiar a Lanús y a Vélez con la presencia de ambas hinchadas luego de lo sucedido ante Aldosivi y Nueva Chicago respectivamente da la pauta de que la locura hace “efecto cascada” desde el organismo rector del fútbol argentino. Me pone feliz que podamos asistir de visitantes, pero me parece demasiado premio en función de los “méritos” que hicimos ante CANCH, que también se contradicen con la sanción del estadio.
Intentemos poner más en claro todo este embrollo desde lo táctico. 4-2-3-1, nuevo cambio de característica telefónica, corriendo a Toledo de la derecha al centro y exigiendo a los laterales y carrileros a colaborar con el doble cinco. El esquema no es de mi desagrado, pero es una nueva variante táctica que me genera la sensación de que Russo aún no encuentra el dibujo, el estilo, la idea ni los actores.
La posesión de pelota favoreció al granate en proporción 60/40, aunque los intentos al arco mostraron al Fortín con más intención y llegada (nuevamente gracias a @Sebapizman!). Vélez tuvo como puntos destacables la paciencia y el orden, dos factores que suelen perderse con el correr de los minutos y el regreso en el lateral derecho de Damián Pérez y de Kolacha Desábato en la mitad de cancha –a mi criterio el jugador más regular y completo de este Vélez 2015-.
Miguel se guardó una sustitución, cambiando fichita por fichita con Doffo por Toledo y Tripicchio por Pérez y demostrando el mismo criterio en cada partido.
A falta de 10 segundos para el pitazo final, los mismos 10 segundos que te cuestan un KO en boxeo, Somoza colocó un pase exquisito al hueco para que Asad le gane en velocidad a los centrales de Lanús y defina con sutileza ante el achique de Ibáñez. Un gol propio de las versiones anteriores de Vélez, pero que sin dudas sirve para darle oxígeno a un plantel que supo acusar el golpe recibido por las declaraciones de su capitán y referente en el transcurso de la semana.
Usted me dirá “¿qué tiene que ver eso con lo técnico/táctico?”. Le aseguro amigo lector, que intentar entender y explicar esta “dinámica de lo impensado” requiere más conocimientos de psicología social, sociología, psicopedagogía y administración que de futbol propiamente dicho.
Entender al Vélez 2015 es entender el presente institucional, el presente futbolístico, un vestuario con características de habitación de viaje de egresados, procesos madurativos dispares, motivaciones y anhelos distintos y una realidad social que ya nos es imposible esquivar. Las brechas generacionales, la crisis de valores, la inmediatez e insatisfacción que genera la era de las comunicaciones dejaron de ser ajenas a Vélez y a todos los clubes. Porque ante todo las instituciones son pequeñas aldeas dentro de la gran aldea global.
Vélez consiguió una victoria que más que tres puntos son una bocanada de aire fresco y la posibilidad de trabajar 15 días tranquilos de cara al encuentro con River. Vélez no mejoró, no jugó distinto a los 27 partidos anteriores, pero el triunfo da lugar a poder bajar las revoluciones, reflexionar y poder encarar los dos partidos que restan como pruebas de carácter y cohesión entre los intérpretes.
Me despido por esta fecha citando a Don Marcelo Bielsa, mi norte futbolístico y humano, quien realizó la siguiente reflexión que me parece más que elocuente para sintetizar lo que pienso y siento futbolística y extra futbolísticamente: "No permitan que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganas, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando perdes sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo porque perdiste. En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso sí es lo importante. Lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorres el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal".
Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu
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