domingo, 18 de octubre de 2015

Lealtad a la Victoria


Si era en fallo dividido ganaba Vélez, pero esto no es Box, y ahí, ante la certeza inminente que nos llevamos un punto, precisamente en ese instante, Somoza recuperó en algo su memoria de jugador de buena estirpe y, con un pase milimétrico, lo puso a Yamil mano a mano frente al arquero y el pibe definió como no lo había sabido hacer en toda la noche.

Contrastes de claros y oscuros que tiene este deporte, de héroe a villano por el mismo precio y sino que le pregunten a Somoza, del macanazo frente a Chicago al quirúrgico pase al Turquito para que el Fortín se trajera tres puntos del Estadio de Lanús.

Le recordábamos a Miguel Russo que, precisamente 10 atrás, otro viernes ante el mismo rival y en la misma cancha iniciábamos un camino al campeonato del 2005, ojalá sea premonitorio, vinculante, no para que ganemos un título, sí al menos la posibilidad de ingresar a esa Liguilla pre Sudamericana.

Se logró la victoria, ordenados en defensa, menos guachos en la mitad de la cancha, con Desábato raspándose el lienzo de verde en el inmaculado campo de juego, con el buen trabajo de Cufre, improvisado carrilero por la izquierda y con la tarea acertada de Toledo en el primer tiempo, Vélez se las ingenió para tener un par de llegadas claras al arco de Ibañez. El encomiable Caraglio, con sus limitaciones arreando a los centrales a que lo tomaran fuera del área, lograba en ese movimiento sufrido y sudoroso procurarle es par de llegadas al Fortín, como para que nos fuéramos al descanso medianamente ilusionados que este Vélez "dormido no estaba ". La buena tarea otra vez de Lautaro Gianetti, un escaloncito abajo Emiliano Amor, cumplió Damián Pérez y el otro lateral, Pérez Acuña perdió más de las que ganó frente al grandote pero incisivo Leto.

En el arranque del tiempo complementario, Lanús mostró otras intenciones, la inclusión de Acosta complicaba un poco más por las bandas pero ese embudo que le ofrecía Vélez enceguecía al Grana y Amor y Gianetti no fallaron nunca más. Cantó el Croupier la última bola de la noche, loca, giró la bola golpeteando en la ruleta, la domesticó Somoza recordando viejas épocas, y el Turquito se salvó del aplazo con una definición magistral, orgásmico para esa nutrida tribuna Velezana, que con números humildes en la cantidad, hay que decirlo, se congregó en la "Fortaleza" para darle vida a la esperanza, cantando por una victoria que pintaba para empate sin más milonga que 30 segundos por jugar.

Los 17 de Octubre son señeros en los rumbos a seguir, modestia aparte, jejeje, nos llena la jeta de alegría, nos refrenda la lealtad hacia la "marca", nos hace olvidar quién es el técnico, cuanto dura su contrato y quién hizo las declaraciones más ruidosas, las derrotas no tienen padres, las victorias parece que sí. Te volvimos a ver Velez de mi vida, esta vez el regreso fue con gloria.

Tino Guitian

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