viernes, 20 de noviembre de 2015

Desde el banco: Christian Bassedas


Estimad@s lectores y amig@s de Pasión Fortinera: empezaré la columna de hoy contándoles una historia que servirá de declaración de principios para lo que vendrá. Si usted pasa por el colegio y parroquia Virgen Inmaculada de Lourdes de Flores y pregunta por Eduardo, encargado de mantenimiento e histórico de la institución, pregúntele por mí. En serio, anímese. Y no se sorprenda que la respuesta sea “¡ah, si: Basseditas!”.


Ingresé al colegio en jardín de infantes en el año 1991 y al día de hoy sigo asistiendo como coordinador de grupos y Edu siempre estuvo allí, viéndome jugar mis primeros partidos de futbol, compartiendo más tarde equipos y picados, y siempre llamándome “Basseditas” por mi tendencia a jugar de volante por izquierda siendo diestro. ¡Imagínese lo que era para una criatura de 7 años, que en la última semana de 2° grado entró tarde al colegio con su camisetita de Vélez al grito ¡Dale Campeón! una vez terminado el partido contra el Milan y que lo llamen como a uno de sus héroes! El pequeño Emiliano transitó los pasillos del cole durante casi 10 años sintiendo que tenía la 7 tatuada en la espalda.

Mientras el recuerdo y el relato me emocionan e intento no derramar lágrimas sobre el teclado, volveré al quid de esta cuestión: Christian Bassedas para mí no es un tipo más en la historia de Vélez. Sumado a todo lo que ya sabemos, sus logros deportivos y su calidad humana, su nombre toca una fibra sensible en mí. Su regreso a la institución, ahora en calidad de DT, tiene tintes mesiánicos. Por lo tanto, independientemente de lo que pase en 2016, planto bandera y me declaro Bassedista. Justificaré sus planteos, perderé por momentos la objetividad, pero lo defenderé a capa y espada. Entiendo que es la única forma que tengo de devolverle algo de lo que él, sin saberlo ni quererlo, me ha dado desde hace más de 20 años.

Pero ojo, mi Bassedismo no sólo está sostenido por la pasión visceral sino que también hay componentes racionales. El primero y principal ya se ha dicho: su calidad profesional está a la altura de su calidad humana y es un tipo del club. Como cita el refrán, “lo que natura no da, salamanca no presta”. Sólo alguien de Vélez sabe, conoce, siente, respira, trabaja, se desvela y se conmueve por Vélez.

Y tanto él como Damián Manusovich han hecho sus propias declaraciones de principios al respecto: quieren 25/26 guerreros que piensen y corran por igual, que entiendan y sientan donde están y que mantengan siempre en alto el orgullo y el prestigio velezano.

En segundo término Christian ha sido testigo y partícipe del trabajo de los más grandes técnicos de la historia moderna de Vélez: la mística ganadora de Bianchi, el criterio y buen trato del balón de Piazza, el perfeccionismo y la ofensiva de Bielsa y la posesión de balón y
diversificación de recursos de Gareca. Y lo más importante de todo: la capacidad de generar calidad humana y profesional de cada uno de ellos.

El once inicial estará condicionado en virtud de los refuerzos que Gámez y el Departamento de Fútbol Profesional puedan complacerle y de aquellos que ganen o pierdan su puesto, pero ya es claro que vamos a hablar de un plantel y no de un equipo. La falta de participación en competencias internacionales servirá para consolidar a un Vélez corto y compacto. La intención de protagonismo y jugar con enganche ya nos da la pauta de un equipo ofensivo y aguerrido, y la referencia constante e inmediata del Tigre Gareca presupone control del balón, defensa con posesión, proyección de los laterales, tándemes entre 3-7 y 4-8 y ataques con no menos de 5 jugadores.

Entrenamientos a puertas abiertas y atención a la prensa muestran transparencia, pertenencia y pertinencia para el socio e hincha. Esa cosa de trabajar a puertas cerradas y bajo secreto de estado como si el técnico fuera un alquimista logrando la fórmula para convertir las piedras en oro no sólo ha fracasado sino que también ha sido antipática y excluyente.

La incorporación de Lucas Dolabani como analista multimedio habla de un salto de calidad y profesionalización de la tarea técnica, mostrando progreso e innovación con reminiscencias bielsísticas.

Exitoso como jugador, exitoso como mánager, no dudo de los éxitos que va a abrazar y hacernos abrazar como DT. Nadie tiene la certeza de qué pasará el año próximo, pero la ilusión no nos la roba nadie. Como periodista tengo un compromiso con la verdad y la objetividad, pero entiendan estimados amigos de Pasión Fortinera que el “Desde el Banco” 2016 será escrito por un hombre que cada vez que escuche el nombre del DT viajará a su infancia, se abrazará con su viejo festejando Libertadores e Intercontinental y se verá corriendo feliz por la banda izquierda con la V azul en el pecho y la 7 estampada en la espalda.


Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu

No hay comentarios:

Publicar un comentario