El conjunto fortinero arrancó tomando las riendas del encuentro intentando arrebatar la posesión de bola desde el comienzo, utilizando a Romero como un organizador desde el fondo, distribuyendo hacia ambas bandas, donde Cubero y Delgadillo tomaban al galope la pelota yendo hacia arriba para jugar con un desnivelador Asad o al pivote que, en este caso, fue Pavone.
Russo por su parte, eligió el 4-2-3-1; una linea de fondo bien marcada, con dos centrales altos y duros para cortar el desarrollo de los dos delanteros. Las bandas con Perez Acuña que intenta dar más velocidad y llegada al fondo y Facundo Cardozo que se animó a subir pero optó por cerrarse más, haciendo que el cuatro tenga más dinámica de ida y vuelta. Los dos volantes centrales con un funcionamiento óptimo en marca, toque y presión, se mostraron activos y solidarios para los embates rivales y dándose como opción de pase a la hora del ataque. Romero fue un poco más adelantado pero Desábato no quedó atrás dado que se animó a llegar al área pero su rotudo corte fue ejemplar en la mitad de cancha.
De los que jugaron por afuera, tanto por izquierda y derecha (Delgadillo y Cubero respectivamente) podemos decir que su ayuda en defensa fue laboriosa y en ataque desnivelaron a sus dos marcadores, imponiéndose en cada jugada y creando el peligro necesario para hacer temblar la defensa rival.
Yamil Asad, organizador hecho y derecho, fue el hombre que eligió Russo para desequilibrar el centro de juego y animarse a encarar a los dos centrales haciendo llegar limpia la pelota al único punta, Pavone que supo mantener toda la carga del Cata Díaz haciéndose un tronco pesado y duro para el defensor que no supo frenarlo en todo el partido.
En el desarrollo del juego, el 4-2-3-1 daba un vuelco notorio pero efectivo cuando se defendía, esta misma se transformaba en un 4-4-2, dado que los volantes por afuera hacían de carrileros para estimular una presión triangular efectuada con el lateral y el centrocampista, haciendo que el rival nunca recibiera cómodo la pelota y causaba perdidas del balón en cada jugada. Con esto denota una concentración y obediencia táctica importantísima. Si bien algunas veces esa rigidez se perdió y llegaron a disparos certeros y peligrosos de Boca Juniors, pero como esto es un juego en equipo, también hay un jugador que es el arquero que respondió notablemente cuando se lo exigieron.
Se remarcó mucho lo malo en este tiempo de Miguel Russo, por eso hoy quise escribir la notable actuación desde el banco para plantear este partido. Se notó un trabajo fino y arduo en la semana para lograr un resultado positivo ante un rival duro. La paciencia da su fruto, el juego desde Banfield cambió, la actitud también y la gente lo aplaude. Se necesitaba una victoria así para volver a creer y apoyar a un grupo que nunca se entregó y empezó a cambiar la historia. Se está haciendo mucho trabajo y hay que seguir haciéndolo para seguir por esta senda.
Pablo Pino
@Pablopino3
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