miércoles, 17 de diciembre de 2014

Hasta luego, Lucas


Y, si. Nadie lo quería aceptar, pero todos sabíamos que este día debía llegar. La vida es un ir y venir, de etapas que se culminan y otras que empiezan. 

Yo creo que, superadas las expectativas, el ejemplo futbolístico quedará intacto. Hambre, sangre, fútbol en una bandera que llevaba en cualquier cancha donde le tocase jugar. 

En febrero del año 2012 viniste sólo por un año, a préstamo y con una opción que parecía imposible de pagar, sin mencionar que no venías jugando en Italia. El 22 de ese mismo mes debutabas con la V azulada y comenzaba nuestra historia, la de Vélez y Pratto. 

"¡Cómo corre este maestro!" con el correr de los días empezaste a ser una parte vital de un Vélez que, ya eliminado por penales en Cuartos de la Libertadores, anhelaba el Torneo Inicial. "¿Quién es el 12? ¡Qué animal!" Una corrida monumental en cancha de All Boys y ese inolvidable festejo descontracturador me hacía aplaudirte más y más. 

No sé bien cómo describirte, es la verdad, con alma y vida te bancaste las adversidades, rompiéndote el lomo por ganar con la de Vélez. En la Superfinal hiciste que mis 1200 km de locura divina no hayan sido en vano, rompiendo el arco contrario con rivales desparramados. 

Estoy seguro que volverás y serás millones, porque tu sangre es compatible con la de Vélez, con el alma ganadora y la sangre bien caliente. Con una sonrisa de oreja a oreja, siempre dijiste que Vélez era tu casa, tu lugar en el mundo, el lugar donde querés estar. Sin dudas, tu esfuerzo fue el ejemplo más importante que podés darle a otro compañero, que contagie al dejar la "Vida por los colores", otro motivo más para despedirte como te merecés. Que el portugués te siente bien. Hasta luego, Lucas.

Martín Benazzi (@BenaCavs)

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