Decime la verdad… ¿Quién carajo iba a pensar que íbamos a ganar? Los italianos solo creían que nosotros éramos parte del destino, que estábamos en esa final solo para perder con ellos. Y la lógica así lo indicaba, pero esa es la magia de este deporte, que por lo menos en mí ya dejó de ser un deporte y pasó a ser una pasión (y más si veo 11 tipos con una remera blanca impregnada con una V azul en el pecho). Ellos con sus millones, con sus estrellas, viniendo de ganar la Champions 4-0 al Barcelona nos iban a ganar, era obvio (o no tanto). Total, ¿quién conocía al Turquito Asad? ¿Quién esperaría esa increíble y gloriosa media vuelta que sacudiría la red? Nadie, sólo unos pocos.
¿Cómo olvidarme de ese día? ¿Cómo olvidar los gritos nuestros, Pa? Esos 2 goles convirtieron esa mañana en el triunfo más festejado de nuestra historia. Cómo olvidarme si hasta parece que fuera hoy que te veía a vos hace 20 años subiéndote a la moto, atándote la gloriosa bandera de nuestro amado Fortín al cuello y yéndote al laburo, orgulloso de ser de Vélez. ¿Y cómo olvidarme de mí?, Porque aunque pasaron 20 años todavía me siento ese nene que te despidió esa mañana, saludándote con la manito y orgulloso, feliz que el Fortín sea el campeón del mundo y que nadie era mejor que nosotros. ¡Tenía ganas de contarle a todo el mundo que era de Vélez como mi viejo! Por eso, hoy te quiero recordar y fundirme con vos en un abrazo interminable como en cada gol de Vélez (aunque ya no estés acá), pasaron 20 años de haber conquistado el mundo y acá estamos, con la esperanza intacta de volver a conseguir la gloria.
Martín Ferrara (@tincho1387)
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