El domingo por la noche, la Selección Argentina hacía su última presentación en la Copa América Centenario frente a Chile. El Tata Martino dispuso dentro de los once un jugador de la entraña de Vélez, Nicolás Otamendi.
En un partido chato, donde dominaron los nervios, los errores y los fallos arbitrales, Argentina y Chile no se sacaron ventajas en 120 minutos y definieron, como hace un año atrás, por penales la Copa América. Lamentablemente, el resultado fue idéntico al del 2015.
Pero vamos a lo importante, el análisis del partido de Nicolás Otamendi. Ota se erigió como uno de los mejores de la final y del Torneo (quedó elegido en el XI ideal de la Copa), anuló a Alexis Sánchez y fue un muro para el ataque chileno. El central del City logró 9 recuperaciones (el segundo del equipo, atrás de Mascherano) y completó un 88% de efectividad en los pases, siendo el tercero en ese rubro.
Lastimosamente, la Selección no pudo y sumó su tercera final perdida de forma consecutiva. Desde acá (por lo menos de mi parte), agradezco, sobre todo por ver al mejor del mundo en la misma cancha que uno de los mejores productos de la Cantera Fortinera.
Martín Ferrara
@tincho1387
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