Hace poco mas de un año, llegaba a Vélez un mediocampista santiagueño proveniente de Quilmes, una apuesta de Gareca y Bassedas para la renovación del fortín. Se trataba de Francisco Cerro, un, hasta ese entonces, ignoto número 5 que se desempeñaba con actuaciones más que aceptables en el club del sur del Gran Buenos Aires.

Hoy, despues de vestir durante varias batallas la V azulada, se convirtió en el estandarte del equipo, aquel que comienza cada ataque desde nuestro campo y que pelea cada pelota como si fuera la última. Este es Pancho Cerro, quien ayer rompió los esquemas y no solo recuperó y distribuyó como cada partido, sino que se vistió de asistidor y, mucho más inusual por sus caracteristicas, de goleador.
La tarde de ayer en San Juan mostró una faceta desconocida del jugador fortinero, se hizo eje en el momento que más se necesitaba (cuando no aparecían ni Cabral ni Insua) y se disfrazó por un ratito del Xavi velezano para asistir magistralmente al nuevo 8 del equipo, Gino Peruzzi para abrir el marcador en una parada complicada en el Cuyo Argentino. Y cómo si esto fuera poco, a los pocos minutos de haber comenzado el complemento, infló la red de un zapatazo que nos hizo delirar de alegria y enrojecer nuestras manos de tanto aplaudirlo.