Su entrenador, José Flores, probó varios sistemas tácticos, pero sin éxito, desde el 4-2-3-1 del comienzo, hasta el 4-4-2 de ahora. La clave parece ser las numerosas bajas de jugadores importantes que sufrió el Fortín, especialmente la de Tito Canteros, que en la posición de doble cinco, se liberaba para sorprender en ataque, algo que no volvió a ocurrir desde su partida, con un Cabral lento y muy esporádico en la gestación de la jugada.
En la noche del viernes, pese a ganar solidez defensiva, sobre todo con Cubero, que barrió todo el fondo con mucha seguridad, el problema volvió a repetirse.
Los extremos tanto por derecha como por izquierda, Villalba como Rolón no funcionaron, de esa manera la proyección de los laterales no pesó y se diluyó. En el mediocampo quedó como contención únicamente Romero y se dedicó a recuperar, pero no pudo explotar su buen manejo de balón.
De ésta manera, el Fortín sólo dependió de algún arranque de Pratto, que, con su potencia habitual, se las ingenió para llevarle algo de peligro a Caranta.
El dibujo táctico se modificó a un 4-3-3 con los ingresos de Ramiro Cáseres y Ferreira, que le dieron aire fresco al sector ofensivo, el volante se soltó y armó sociedades que preocuparon a la defensa Canalla. Sin embargo, todo ésto ocurrió fuera del área de Caranta, que no pasó sobresaltos.
Flores sigue sin encontrar respuestas, se cambian los nombres, los esquemas, pero Vélez continúa falto de gol. Mientras Roberto Nanni se recupera de su lesión, nos preguntamos si esos goles llegarán de la mano del "Pistolero".
Por Diego Bragaña (@DiegoBragana)
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