Vélez
sigue inmerso en una profunda crisis futbolística, sobre todo cuando sale del
Amalfitani en condición de visitante y es derrotado fácilmente por rivales de
menor jerarquía. Los números son más que elocuentes, ya que lleva seis derrotas
en esa condición.
En la
tarde de ayer volvió a ocurrir, pero sumando un factor importante que antes no
aparecía, el desconcierto táctico que presentó José Flores para armar el equipo
sobre todo en la primera mitad, donde varios de sus jugadores, ocuparon
posiciones que habitualmente no ocupan.
De esta
manera, con el partido en juego, Flores planteó un extraño 4-4-2, con Cubero
lento y ya en el ocaso de su carrera, jugando de último hombre prácticamente,
Rolón de lateral cuando es mediocampista, Pratto de volante cuando pesó más de
punta, Caraglio volcado como delantero izquierdo cuando es nueve y no puede
generar desbordes, y Ramiro Cáseres en posición de nueve, de escasa estatura y
contextura física.
Con estos
desaciertos, Quilmes, que conoce sus limitaciones, aprovechó los primeros
quince minutos para ganar el partido, utilizando la buena pegada de Nicolás
Cabrera y su velocidad para desbordar, además de la experiencia de Braña, que
se apoderó del mediocampo. Luego de
ponerse en ventaja por dos goles, el local se replegó y le cedió el terreno y
el balón a un Vélez carente de ideas.
Ya en el
complemento, el DT de Liniers acomodó sus piezas con un esquema más ofensivo,
moviendo a los delanteros a su posición habitual y hubo una leve mejoría, al
definir un claro 4-3-3, con el tridente Cáseres-Caraglio-Pratto.
Sin
embargo, después del descuento, y con los minutos agotándose, el caos se adueñó
nuevamente del sistema táctico del equipo, que terminó buscando el empate sin
una idea clara de juego, simplemente acumulando más jugadores, como en el caso
del ingreso de Vázquez, situación que permitió defenderse de manera más
sencilla al rival, al quitarle espacios a los delanteros en ese sector.
En el
próximo encuentro, Vélez se enfrenta al poderoso River, Flores deberá trabajar
bastante y no experimentar cambios de posición como en éste partido, ya que se
conoce el poderío ofensivo de River y la jerarquía de sus delanteros.
Por Diego Bragaña (@DiegoBragana)
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