domingo, 3 de mayo de 2015

Acostumbrándose a perder


No hubiéramos descorchado un champucito ni mucho menos por un empate, pero a poco estuvimos de obtenerlo. Sonará raro que el segundo tiempo de Vélez fueron los mejores 45 minutos del tiempo de Russo en Liniers. 

A partir de la necesidad de meter un cambio obligado, Grillo por Cardozo, que estaba amonestado y le erraba al suelo si se hubiera propuesto patearlo, Vélez cerró ese callejón donde Bufarini hizo un surco en el flanco izquierdo de la defensa del Fortín, sin lujos, con Romerito más lúcido y voraz, inclusive Somoza anticipando más arriba (y menos errático que de costumbre) a Mercier, el mejor jugador de la cancha, con un Yamil más metido en su función, Vélez llevó de rienda corta la segunda mitad, tuvo sus chances inclusive con la soledad más absoluta del Tanque Pavone durante los 90 minutos, lo tuvo una vez el ex Pincha, otras dos más Yamil y en esa búsqueda, sin desesperarse, Vélez parecía encaminarse a una igualdad que asomaba como justa.

Lo del Primer Tiempo había sido malo y el Ciclón debió haberse ido con un golcito en la mochila. Lo tuvo, el línea se lo anuló por un offside inexistente, y este fallo habría de tener, en mi opinión una decisiva influencia en el resultado que al final trataremos de explicar.

Quedaban 7 minutos para el final, estaba abierto el resultado y Vélez tuvo ese corner fallido y mal tirado, la corrida del Villalba Cuervo, el golpe artero del Perrito Romero, la lógica expulsión, el tiro libre, durmió Pellerano y Caruzzo de cabeza le puso el moño a los tres puntos.

Podríamos terminar acá mismo el comentario, hablar de la justicia del triunfo Santo, tuvieron chances claras de ganarlo más que las nuestras e irnos a apolillar con la frente alta, pero me detengo en aquellas líneas que expuse más arriba, ese gol mal anulado al zurdo Mas,"incidió" groseramente en la voluntad de Lunati y cía al no cobrar semejante bruto penal que le cometieron a Yamil. Era casi el descuento del tiempo reglamentario, Torrico debió ser expulsado, San Lorenzo había realizado los 3 cambios, hubiese ingresado al arco un jugador de campo y Vélez podría o no podría haber convertido ese gol poco merecido del empate, nada de todo esto sucedió, otro regreso con un poco más de gloria, que no alcanza para paliar esta tristeza de acostumbrarnos a perder.

Cabizbajo Russo, elogió a sus jugadores, tuvo su autocrítica sin prenderse fuego y prometió seguir intentando, sabe mejor que nadie que estas 5 derrotas en 11 fechas lo ponen subido a una picota amenazante. Llevará algún consuelo saber que su Vélez mejoró, pero esta costumbre de perder Miguelito, nuestro Vélez ocasionalmente tuyo no merece padecerla.

Tino Guitian

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