Jugó bien Vélez, mucho más que el Taladro, que pese a la ventaja tempranera por el legítimo penal concedido, nunca pudo doblarle la muñeca a Romerito y Desábato en la mitad de la cancha y mucho menos inquietar a la última línea del Fortín, con un estupendo trabajo de Pellerano, un escalón arriba de sus tres compañeros de zaga y por si hiciese falta e hizo falta un par de veces, la segurísima tarea de Alan Aguerre.
A partir de ese manejo en la posesión de la pelota, creció Vélez en la potencia de Delgadillo para hacer un surco en la banda izquierda del ataque, en el oficio de Pavone, aguantando de espaldas y girando para marcar el segundo gol y en el talento en corriente alternada de Yamil que empató el partido con un golazo y se hizo partícipe necesario de las mejores llegadas del equipo de Miguel Russo.
La infantilada del jugador con mayor edad en cancha, Fabian Cubero, de buena actuación, con su expulsión, le dio a Banfield la posibilidad de inclinar la cancha, solo la inclinó, Vélez paradito de contragolpe con los ingresos de Lucio Campagnucci y Agustin Doffo pegó tres certeros contragolpes y el último de ellos, le puso el moño Mariano Pavone, marcando con un tacazo el tanto que le puso fin a la faena.
Este Vélez de Russo será esto y poco más, la austeridad es norma, el propio arco en cero es prioridad, pero al influjo de los solistas toca mejor la orquesta, aunque la partitura sea la misma. Sin utilizar el tercer cambio, no era necesario, Vélez se lleva un triunfo legitimo y merecido, le van creciendo los enanos a Miguel, no ganamos nada, sólo tres puntos y confianza, el camino trazado es este, y lo seguiremos transitando, te pudimos ir a ver Vélez de mi vida, ganamos...de mi parte, agradecido y nada más.
Tino Guitian
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