lunes, 11 de mayo de 2015

No hay más paciencia


El sillón de la gloria, en el cual estuvimos sentados por varios años seguidos, era cómodo y elegante. El insulto era para el rival que empañaba nuestras excelentes actuaciones y no nos dejaba expresar con algarabía el buen fútbol que demostrábamos. El ambiente era precioso, el nerviosismo y la desesperación no existía, dado que las muestras del juego eran modelo de precisión y ritmo. Pero el tiempo fue pasando, y como traicionero que es, nos arrebató el sillón dejándonos lo que hoy estamos viviendo; la desazón, tristeza y desconcierto, que nos deja parados en una nebulosa sin señal de recuperación alguna.

El sábado, frente Argentinos Juniors, fue una clara divisa de la historia de este momento. Un equipo partido, sin ambición, actitud y claridad. Un técnico perdido sin salir del banco de suplentes a ordenar a un grupo de jugadores que, a la falta de un líder, se encontraban sin rumbo frente a un estadio lleno de ira e impaciencia.

Las tres lineas dejaron ver grandes errores: Defensivamente, cada duda cuesta un riesgo o un gol. La velocidad y movilidad permite que los delanteros rivales desnivelen en cada ataque.

En la mitad de la cancha, no hay desequilibrio por los laterales, no existe la conducción y la organización de juego. El corte y la entrega falla y no impiden los envistes rivales.

En la ofensiva, el peso es nulo, el olfato de gol esta taponado y los aciertos inciertos.

La paciencia se terminó en la gente, que no admite más este tipo de actitudes y estilo de juego. Exige victorias que este club demanda por su historia y condición de equipo. La hinchada genuina se expresó, ojalá seamos escuchados y que este equipo cambie por completo para devolverle la sonrisa a la gente y nos reintegren el sillón donde merecemos estar sentados a lo largo de la historia.

Pablo Pino (@Pablopino3)

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