Atípico, con escasas manchas y eternas virtudes reunidas a lo largo de su vida, éste bien podría ser uno de esos tigres tan asombrosos como llamativos, que pasan sus días en cautiverio en algún zoológico de Nueva Delhi, con el fin de no soltarlo a la azarosa vida salvaje.
Es que Vélez fue bendecido con la fortuna que instó a acatar el pedido de Bassedas, que seguramente habrá dejado con la boca abierta a más de uno cuando solicitó insistentemente a su amigo Ricardo Gareca para que se haga cargo del equipo. Y así empezó la aventura de este DT.
Apenas pisó Liniers, no nos dio ni tiempo para analizarlo. Rápidamente marcó el estilo que Vélez lució a lo largo de estos últimos años, y se alzó con el Clausura 2009, luego del inmortalizado grito de Maxi Moralez a Huracán en el José Amalfitani. Después, en 2011, llegaron las semifinales de la Libertadores, pero cuando todavía nos lamentábamos por la oportunidad perdida nos encontramos con un nuevo campeonato.
Con el éxodo de todos los jugadores que fueron apareciendo (tanto de inferiores como aciertos en las compras), el nivel, inevitablemente fue bajando. Pero el Tigre y su ojo de goleador no falló: sumó a Facundo Ferreyra, y generó un equipo que, en base a sus gritos, sumó otra estrella en Liniers.
Es que Gareca es así, jamás te deja a pata, y se siente obligado a darte un regalito por año. O cómo se explica lo de 2013, cuando un conjunto que sufrió infinidad de bajas y lesiones y que hizo un flojísimo campeonato terminó arrebatándole la Súper final al invencible Newell´s de Martino.
En 2009, además de un entrenador, a Vélez llegaron valores y un estilo de juego que será recordado a lo largo de la historia. Además de un estirpe ganador que no se olía desde que Carlos Bianchi se sentaba en ese banco. Sin dudas, un Tigre así, está en especie de extinción.
@fedenogueira25
Con el éxodo de todos los jugadores que fueron apareciendo (tanto de inferiores como aciertos en las compras), el nivel, inevitablemente fue bajando. Pero el Tigre y su ojo de goleador no falló: sumó a Facundo Ferreyra, y generó un equipo que, en base a sus gritos, sumó otra estrella en Liniers.
Es que Gareca es así, jamás te deja a pata, y se siente obligado a darte un regalito por año. O cómo se explica lo de 2013, cuando un conjunto que sufrió infinidad de bajas y lesiones y que hizo un flojísimo campeonato terminó arrebatándole la Súper final al invencible Newell´s de Martino.
En 2009, además de un entrenador, a Vélez llegaron valores y un estilo de juego que será recordado a lo largo de la historia. Además de un estirpe ganador que no se olía desde que Carlos Bianchi se sentaba en ese banco. Sin dudas, un Tigre así, está en especie de extinción.
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