El cerebro se divide en dos hemisferios. El izquierdo se especializa en el manejo de información lógica, pensamiento proporcional, manejo de información, matemática, planificación, ejecución y toma de decisiones y memoria a largo plazo. Procesa la información usando el análisis, que es el método de resolver un problema descomponiéndolo en piezas y examinando estas una por una.
El derecho no utiliza los mecanismos convencionales para el análisis de los pensamientos que utiliza el hemisferio izquierdo, esta especializado en sensaciones, sentimientos. El método de elaboración utilizado por el hemisferio derecho se ajusta al tipo de respuesta inmediata, que se requiere en los procesos visuales y de orientación espacial. Muchas de las actividades atribuidas al inconsciente le son propias. Procesa la información mayoritariamente usando el método de síntesis.
Mi hemisferio izquierdo me dice lo siguiente: ¿Qué pasaría si, por unos años, resignamos la obsesión de la Copa Libertadores? No es que no me importe la Copa, por supuesto, pero no es sencillo ganarla y, como bien sabemos, clubes de los denominados "grandes" no la tienen o tienen solo una, igual que Vélez.
Mi hemisferio derecho, en cambio, dice: ¿Qué pasaría si "resignamos" el torneo local para luchar por la Copa? Se vienen torneos de 30 equipos, ¿qué chances hay, que un club como Vélez, tenga un papel tan malo como para perder la categoría en un torneo así? Hoy en día, muy pocas. Entonces por qué no armar un primer plantel, no hablo de rotación, sino de un equipo A para la copa y un equipo B para el torneo. Un equipo que no resigne la liga, que de pelea, que sirva para darle confianza a los pibes, para que no se vayan luego del primero o segundo contrato, para darles rodaje y para sacar más rédito económico en una futura venta. Un plantel formado por jugadores como Aguerre, Perez Acuña, Gianetti, Amor, Piovi, Rolon, Vera, Villalba, Asad, Nanni y Correa (hoy todos suplentes), ¿no están a la altura de las circunstancias? ¿Acaso no le pueden pelear un torneo a un Gimnasia recién ascendido, a un Estudiantes amarrete y a un suertudo River? ¿O sólo los experimentados aseguran títulos?
En todos estos años, de quedarse sin el pan y sin la torta, no se está perdiendo solamente Copas, se están perdiendo ingresos. Esto se debe a varios factores, como recibir menos primas por quedar afuera de la Copa Libertadores pronto, por no darle confianza al futuro y "dejando ir" a jugadores jóvenes y talentosos, por los sponsors, que seguramente pondrán cada vez menos plata. Me parece que es un momento de sentarse a pensar en el futuro del club y cambiar la postura de apostar por todo siempre, porque ya tropezamos varias veces con la misma piedra.
Mi hemisferio izquierdo me dice lo siguiente: ¿Qué pasaría si, por unos años, resignamos la obsesión de la Copa Libertadores? No es que no me importe la Copa, por supuesto, pero no es sencillo ganarla y, como bien sabemos, clubes de los denominados "grandes" no la tienen o tienen solo una, igual que Vélez.
Se necesitan muchas cosas para ganarla, no sólo un gran equipo, no sólo fortuna, es algo más, ese no se qué, la famosa “Mística Copera”. Me quedo pensando cuántos torneos locales podríamos ganar si dejamos de lado la Copa y me dan ganas que "La Libertadores" deje de ser esa obsesión. No vale la pena la constante (y siempre deficiente) pelea por los dos títulos. No me refiero a nunca pelear por la Copa, pero sí priorizar. Priorizar según el panorama en el torneo local, cuan largo sea el plantel, las lesiones, motivaciones, etcétera. ¿Por qué no le damos tanta importancia al torneo local? ¿Por qué "nos acostumbramos"?¿Por qué nos creemos mas de lo que realmente somos?
Mi hemisferio derecho, en cambio, dice: ¿Qué pasaría si "resignamos" el torneo local para luchar por la Copa? Se vienen torneos de 30 equipos, ¿qué chances hay, que un club como Vélez, tenga un papel tan malo como para perder la categoría en un torneo así? Hoy en día, muy pocas. Entonces por qué no armar un primer plantel, no hablo de rotación, sino de un equipo A para la copa y un equipo B para el torneo. Un equipo que no resigne la liga, que de pelea, que sirva para darle confianza a los pibes, para que no se vayan luego del primero o segundo contrato, para darles rodaje y para sacar más rédito económico en una futura venta. Un plantel formado por jugadores como Aguerre, Perez Acuña, Gianetti, Amor, Piovi, Rolon, Vera, Villalba, Asad, Nanni y Correa (hoy todos suplentes), ¿no están a la altura de las circunstancias? ¿Acaso no le pueden pelear un torneo a un Gimnasia recién ascendido, a un Estudiantes amarrete y a un suertudo River? ¿O sólo los experimentados aseguran títulos?
En todos estos años, de quedarse sin el pan y sin la torta, no se está perdiendo solamente Copas, se están perdiendo ingresos. Esto se debe a varios factores, como recibir menos primas por quedar afuera de la Copa Libertadores pronto, por no darle confianza al futuro y "dejando ir" a jugadores jóvenes y talentosos, por los sponsors, que seguramente pondrán cada vez menos plata. Me parece que es un momento de sentarse a pensar en el futuro del club y cambiar la postura de apostar por todo siempre, porque ya tropezamos varias veces con la misma piedra.
También es cierto que nos estamos acostumbrando mucho a ganar, casi que parecemos unos nenes caprichosos, esos que si no le dan lo que quieren (la Copa) gritan, patalean y hacen berrinches. No vemos todo lo que tenemos, como institución, como equipo. Criticamos a jugadores que cualquier otro equipo del ámbito local muere por tener, y unos cuantos de afuera también, ¿puteamos al goleador del torneo? No nos entiendo.
Habría que ver cuántos clubes ostentan, en un periodo corto de años (una década), la cantidad de títulos, halagos en cuanto a lo deportivo y a lo institucional, la cantidad de participaciones internacionales, la ubicación en el ranking de la IFHHS de cada año, el ser considerado un club “modelo”, la villa olímpica, la cancha, el césped, la gente, etcétera. Como diría Pagani, "seamos buenos entre nosotros" y también un poquito más tolerantes.
Habría que ver cuántos clubes ostentan, en un periodo corto de años (una década), la cantidad de títulos, halagos en cuanto a lo deportivo y a lo institucional, la cantidad de participaciones internacionales, la ubicación en el ranking de la IFHHS de cada año, el ser considerado un club “modelo”, la villa olímpica, la cancha, el césped, la gente, etcétera. Como diría Pagani, "seamos buenos entre nosotros" y también un poquito más tolerantes.
Por Leandro Lobosco (@loboscator)
