Los maderos aún se mueven, las manos de un Aguerre seguro todavía están ardiendo y es entonces que decíamos, podemos charlar amenamente de lo que pudo haber sucedido si ese cabezazo de Alvarenga, en lugar de dirigirlo a la exacta mitad del arco lo enviaba hacia cualquiera de las puntas, Vélez abría el marcador, pero Fabricio, aunque no tengo la foto para atestiguarlo, ni siquiera midió ese frentazo, le salió ahí, la única conclusión es que llegó casi a los 20 años sin tener la menor idea de lo que es cabecear algo. ¿Y si Grillo terminaba en cancha ? Aquí la respuesta es más complicada, porque Fausto es pura ganas, puro empuje, puro amor propio, puro atropellado y un cabrón desquiciado cuando pierde una pelota, estaba amonestado por entrar con vehemencia frente al 4 de River, trabó con la frente, se lleva la pelota, engancha hacia adentro, pierde la bola y lo partió de un patadón al rival, segunda amarilla y al carajo, qué rescatamos de Grillo, que hasta que montó en cólera, lo había controlado más que bien a Alario, pero el bocho, Fausto, ¿dónde lo tenes?Pibe, acomodá los caramelos en el tarro y tal vez toda esa fuerza y ese espíritu te permita sobrevivir en Primera, sino muchacho, lo tuyo será algún arte marcial y nada más.
El Segundo tiempo fue un plano inclinado, previsible, River subía porque de antemano sabía que Vélez no llegaría más, y no llegó, me apresuro a decir que Bassedas realizó los cambios adecuados, armó el fondo con un Amor que no defraudó acompañando a un Nasuti, que fue de lo mejorcito del Fortín junto a Somoza, nuevamente en gran partido y ahí cerquita en ese podio, Blas Cáceres que, tal vez nunca logre pasarse a nafta, pero con el GNC, que trajo de fabrica, le alcanza para ser el más prolijo con la pelota en su pie zurdo.
Trece fechas, seis derrotas, seis triunfos y un empate y, por primera vez en el último año minimamente que yo recuerde, sino más, terminamos con el arco en cero, 19 puntos en la tabla, a 9 puntos por jugar, la anhelada cifra de los 24 no parece tan lejana.
Esto es Vélez y su presente, si mantenemos la importancia de la localía, no pienso, ni me permito, ni imagino dónde podríamos haber llegado, otra de las ucronías recurrentes cuando los deseos se diluyen en tan aplastante realidad.
Te fuimos a ver Fortín, te pedimos sumar y lo hiciste, el cómo lo hiciste, de verdad no me interesa, fue con armas nobles y postes celestiales, un verdadero empate Monumental, se agradece el esfuerzo Muchachos perooooo absolutamente nada más.
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