miércoles, 18 de mayo de 2016

Vélez 0 - Banfield 0: Desde el banco


Jamás pensé que me iba a ser tan difícil de analizar este campeonato. Incluso el anterior, en donde la tristeza se repetía domingo a domingo, al menos mantenía la regularidad. ¿Vélez gana un punto o pierde dos? ¿Quién propuso y quién esperó? ¿Dónde está el punto de equilibrio de este equipo que, salvo el empate de ayer y versus River, gana y pierde por igual?


Fecha 15, anteúltima del torneo y visita al Banfield de JC Falcioni, viejo conocido de la casa y uno de los pocos técnicos de la “vieja escuela” en vigencia. Catalogado dentro de los “defensivos”, contar con Walter Erviti casi que lo obliga a jugar con enganche en un clásico 4-3-1-2 con Santiago Silva y Gio Simeone en la delantera. Christian confirmó el 4-2-3-1 que ante Colón parecía haber conseguido rodaje pero con cambios obligados: Tripichio por el suspendido Cubero, y Diego Zabala en lugar de Maxi Romero. Qué difícil entonces pretender regularidad en el juego y en el orden táctico cuando fecha a fecha te ves obligado a cambiar piezas y ajustar tuercas, de modo que este equipo prácticamente nuevo no adquiere continuidad ni se puede terminar de conocer ni de forjar sociedades.

Un Vélez tibio, que nunca se pudo encontrar con Pavone para hacer fuerte el dibujo táctico tal como lo afirmábamos la fecha pasada. Un Alvarenga cada vez más irregular, que empieza a dar muestras de incomodidad en ambas bandas, y una dupla de medios que esta vez no pudo hacer pata ancha. Tanto Somoza como Desábato no pudieron adueñarse del mediocampo y ahí se definió la suerte del Fortín. Alternaron irregularidad en la marca y sobre todo en la distribución, haciendo un Vélez largo y sin retroceso ante las fallas en los pases.

Párrafo aparte para la dupla Nasuti-Giannetti, casi una pareja de película de acción en donde el Pupi encarna al inteligente y letal mientras que el Tano es el rudo tosco pero siempre atento al que es inevitable querer. Firmes por arriba, por abajo e incluso ayudando cada uno a su marcador lateral. Gran parte de la responsabilidad de que el arco de Vélez se mantenga en cero hace 5 partidos (cuatro por torneo y uno por Copa Argentina) es de ellos. Y éste sin dudas no puede ser un dato menor: en un Vélez que viene pagando carísimo cada error defensivo desde hace un año, esta pequeña racha debe ser un indicador a contemplar en los planes de mejora.

Dijimos “el arco de Vélez” y no “el arco de Aguerre” porque se dio otro dato particular: por el choque que sufrió Alan achicando ante Silva tuvo que ser reemplazado para que hiciera su debut Gonzalo Yordan, el joven cordobés que no se dejó amedrentar ante el poder de fuego de Banfield y que incluso tuvo 3 intervenciones dignas del aplauso. En el día posterior al aniversario del nacimiento del Gato Miguel Marín, tanto Alan como Gonzalo honraron su memoria y puesto con grandes desempeños. Cabe mencionar entonces otro dato más: Yordan es el 3er arquero en 16 partidos en defender la valla fortinera (recordemos los fatídicos 10 minutos de Fabián Assmann ante Independiente) lo cual marca que incluso hasta en puestos que requieren dos o un solo recurso a Vélez le cuesta tres.

Analizando los cambios, Bassedas se encontró ante dos modificaciones imprevistas y que una vez más lo obligan a desbaratar cualquier plan alternativo ante el desarrollo de un partido: lo mencionado de Yordan por Aguerre y el ingreso de Pérez Acuña por Toledo ante la expulsión de Damián Pérez (Tripi pasó al lugar del 3, quedando el Gordo de 4). La sustitución anterior, Stelcaldo por un Zabala agotado y que una vez más dejó todo, fue la única con margen de acción y criterio de búsqueda del resultado.

Pese al panorama pesimista descripto en los párrafos anteriores, Vélez tuvo sus momentos en el partido y pudo haber abierto el marcador con una buena contra manejada por Zabala recién iniciado el complemento que Tole definió al cuerpo de Hilario Navarro y cuyo rebote terminó en una pelotera que Pavone no pudo empujar. Vélez creció y generó más a lo largo de los segundos 45 minutos pero los esfuerzos por marcar a Silva y Simeone, cortar el juego de Erviti y anular las subidas de Thomas Rodríguez y Alexis Soto por los carriles exigieron de más a un equipo que como ya mencionamos también juega contra sus limitaciones y e irregularidad.

El final sería todo para el Taladro que arrinconó al Fortín contra el arco de Yordan pero que encontró la solidez defensiva para conseguir un punto que algunos les sabrá a poco y a otros les parecerá acertado.

¿Qué respondo yo a las preguntas iniciales y qué me parece el punto obtenido? En un principio me parecía una firme chance de continuar la racha ganadora, sumando puntos y confianza de visitantes ante un rival a priori inferior. También era buena oportunidad para consolidar el esquema táctico, pero por cómo se terminó dando el trámite del encuentro el empate es un resultado aceptable y justo desde lo visto en el campo de juego. El punto sirve para seguir sumando y mantener esta racha de partidos invictos que si bien no se comparan con los de las grandes campañas marcan un punto de análisis interesante en este fútbol irregular y mediocre en donde, reitero, con muy poco se hace la diferencia.

Resta un partido para cerrar la temporada. Patronato de local el próximo sábado y la oportunidad de finalizar el torneo con unos nada despreciables 26 puntos. Sabemos que lo que viene va a ser difícil. Vuelvo a hacer hincapié en lo lejos que estamos de aquellos años de vacas gordas y la posibilidad de que un nuevo golpe de timón en la AFA reestablezca el sistema de competición de los próximos torneos. Hasta entonces Vélez en general y Bassedas en particular han demostrado la capacidad de explotar al máximos los recursos disponibles. Este equipo, por momentos cuestionado y hasta falto de fútbol, no es obra de un milagro sino del trabajo en conjunto de todo el plantel que lucha contra las propias limitaciones fecha a fecha. Estos hasta ahora 23 puntos son el jugo de las piedras que están sabiendo sacar Christian, Manusovich, Romano y todo el resto del cuerpo técnico y plantel. Finalizar el torneo con una sonrisa no sólo sería una señal de optimismo puertas para afuera sino también puertas para adentro. Ya se ha dicho que este mercado de pases va a ser clave y posiblemente uno de los más importantes de la historia de Vélez. Así que amig@ lector permítame pensar en voz alta y soñar un poco que puede que sea la última vez en este campeonato: si con todas las dificultades que tuvimos que atravesar estos meses logramos lo que logramos, ¿por qué no ilusionarse con este equipo puesto a punto físicamente, motivado y reforzado?


Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu

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