martes, 24 de mayo de 2016

Vélez 0 - Patronato 0: Desde el banco (+ Balance)



Final del torneo. Cierre de una nueva etapa para Vélez en el fútbol doméstico y un empate con sabor a poco ante Patronato que pinta de cuerpo entero la realidad de este equipo a lo largo del semestre: irregularidad, rotación por lesiones y suspensiones, crecimiento en la solidez defensiva y falta de peso en ataque. Hemos ganado 7 partidos, en donde no fuimos claramente superiores a los rivales salvo contra AAAJ en Paternal y Colón en el Amalfitani. Perdimos 6, en donde salvo versus Godoy Cruz e Independiente no fuimos menos que nuestros adversarios. Y en el medio 3 empates, todos 0 a 0, que sirven para la estadística.


Dicho esto, el análisis puntual del encuentro bien puede encuadrarse en un análisis general del campeonato. Como siempre, todo dato u opinión que podamos aportar no tiene sentido en sí mismo sino que debemos encauzarlo para que adquiera utilidad. Ejemplo: de los últimos 5 partidos Vélez resultó invicto, no le convirtieron goles, convirtió 3 y obtuvo 9 puntos sobre 15 en juego. Hermoso, ¿no?. Ahora bien: ¿qué datos le permiten al optimista mostrar el vaso medio lleno y al pesimista demostrar que nos falta una mitad?

La apuesta a Bassedas para la conducción de este plantel golpeado por la experiencia traumática del 2015 sin dudas dio resultados. ¿Por qué? Porque pese a las dificultades y la falta de presupuesto, Christian ha sabido cosechar una suma considerable de puntos que ubica a Vélez en un 11º puesto de una tabla general sumando las dos zonas, o lo que en proporción sería un 7° puesto en un torneo medianamente normal de 20 equipos. Usted me puede decir que Vélez tuvo mucha suerte y hasta tenga puntos que no merece. Es posible y valoro su opinión, pero para entonces dejemos en claro qué idioma hablamos: si el del resultadismo o el de la meritocracia.

Como tal vez haya deducido a lo largo de las columnas que fuimos compartiendo, yo soy partidario de que la segunda da lugar a la primera. Muy a pesar de que los tiempos en el fútbol son muy limitados y la desesperación por los resultados a corto plazo genera una ceguera exitista muy alejada de la realidad, creo firmemente en los procesos a largo plazo. Ustedes me dirán que son realidades antagónicas, pero el poderío futbolístico de paradigmas como el Barcelona y la selección alemana son el fruto de años de trabajo silencioso y de base que en algunos casos demoró 20 años. Bassedas, acompañado en mayor o menor medida por los resultados, al menos dejó una idea de juego clara: 4-2-3-1, con un plan B de 4-4-2. Pretender que el dominio del juego sea absoluto y contundente cuando la línea de tres volantes creativos sumó en promedio 10 partidos en Primera (Toledo-Romero-Alvarenga, con las alternancias del Coco Correa, Blas Cáceres y Diego Zabala) es cuanto menos prematuro y contraproducente.

Pero vayamos en orden. El saldo del campeonato, de atrás para adelante, deja a un Aguerre que luego de generar dudas sobre su titularidad allá por la mitad del torneo volvió con la solidez, seguridad y personalidad que lo hicieron convertirse en el jugador más importante del 2015. Por su parte la carta de presentación de Gonzalo Yordan ante Banfield permite suponer que el puesto está bien cubierto en caso de urgencia.

La dupla central Giannetti-Nasuti ha sido responsable de darle carácter y seguridad al fondo fortinero, marcando también presencia en el área rival si recordamos los goles ante AAAJ y Olimpo. El ingreso de Amor cuando tuvo que rotar también dejó una buena imagen. Por su parte, las bandas han sido un caso de estudio aparte y seguramente el punto más deficitario en el equipo y en función del esquema. La falta de proyección por parte de Pérez y las dificultades en el retroceso de Cubero atentaron contra la idea a lo largo del torneo. FC5 genera el debate constante entre la idolatría eterna y el pedido de dar un paso al costado, mientras que Damián pareciera ser un jugador “de paso” en la historia de Vélez. El desempeño de Cufré y la polifuncionalidad de Tripichio parecen ser el futuro de una banda izquierda sobre la que correrán por siempre en el recuerdo del hincha el Pacha Cardozo y Emiliano Papa.

La dupla de medios con Somoza y Desábato también parece ser un punto de equilibrio. Lamentablemente las fallas que marcamos por las bandas en el párrafo anterior no permiten cerrar con firmeza un mediocampo de corte y distribución. Somoza hizo todo lo posible –y creo firmemente que lo logró- para volver a ganarse el aplauso de la gente y ser nuevamente un referente dentro y fuera de la cancha para sus compañeros y para el público. Desábato por su parte mostró sobriedad y criterio en todos los encuentros, incluso se animó a llegar al área y, a mi entender, convertir alguno de los goles que se le negaron –entre ellos el cabezazo reciente que Bértoli le tapó abajo- hubiera sido un lindo detalle para adornar un desempeño más que aprobado.

Y finalmente llegamos al ataque de Vélez. El punto más deficitario y el que más dudas generó en función de la rotación que sufrió y en donde sí le cabe cierta responsabilidad a Bassedas por no encontrarle la vuelta antes. Como afirmamos en entregas anteriores: la idea de juego, particularmente en la ofensiva, se hace fuerte en virtud de contar con un 9 con las características de Pavone que te pivotea, aguanta la marca, genera descarga y pared con el mediapunta central y con los externos. Mientras jugó, el Tanque supo mostrarse como una carta siempre fuerte. Vélez sintió su ausencia por lesión al punto de que no le podía encontrar solución, tuvo que alterar el dibujo táctico y expuso en su lugar a jugadores como Stelcaldo y Romero. Nicolás Servetto mostró oficio cuando le tocó jugar
bien de punta, pero lejos aún por edad y experiencia de cargar con todo el peso de la mochila.

Cáceres y Zabala parecieron entender qué es Vélez y qué se estaba jugando. Ambos sufrieron lesiones que no les permitieron estar siempre a disposición del cuerpo técnico ni de demostrar en cancha toda su capacidad. El uruguayo con mayor regularidad, una actuación heroica en Rosario ante Central y una entrega constante, hace que la gente pida la renovación de su contrato e incluso más minutos en cancha.

Por último queda el póquer de jóvenes promesas que también sufrió lesiones y expulsiones que hicieron que todo su potencial quede a medio explotar: Toledo, Correa, Romero y Alvarenga. Como hicimos mención al principio: sería imprudente e incendiario que tanto el cuerpo técnico como el hincha pretendan que estos pibes te saquen campeón. Que tienen destellos de crack no cabe ninguna duda. Que la situación en la que les toca ser titulares no es la mejor y que se espere de ellos tal vez más de lo que están preparados para dar, tampoco. Bassedas, su cuerpo técnico y la gente de Fútbol Profesional deberán saber cómo llevar adelante sus carreras en a fin de poder llevarlos lo más cerca posible de sus máximos rendimientos, ya sea en lo deportivo como jugadores de Vélez o económico como transferencias.

Vélez tendrá dos meses para trabajar de manera puntual y exclusiva en dos temas centrales: la parte física y el mercado de pases. La salud física del plantel fue preocupante e histórica. Lesiones de todos los tipos semana a semana que obligaron a emparchar el equipo domingo a domingo. El plantel debe saber que a la cancha salen sólo 11 y que no hay espacio para todos en el próximo semestre. Vélez deberá seguir sumando puntos para estabilizar los números de la tabla a la par que Comisión Directiva trabaja para estabilizar los del balance y la caja. La necesidad de refuerzos de media-alta jerarquía hará que alguno tenga que ceder en las pretensiones, pero queda claro que El Fortín necesitará de jugadores que sepan ganar partidos con su propio peso, que potencien las fortalezas y a los proyectos actuales y ante esto debemos tener en claro que algunos quedarán en el camino. Y no saber aprovechar las pocas oportunidades que te da la picadora de carne del fútbol se puede pagar caro.

Se acabaron los años en donde la camiseta tenía más peso y se ganaba sólo con ella. Debemos entender que hoy ningún rival va a respetar a la V azulada, ni al Amalfitani ni a nada ni nadie porque la dinámica del propio deporte-negocio-show business así lo demanda. Del mismo modo que por mucho menos nosotros lo hicimos décadas atrás con los denominados “grandes”, el emparejamiento general –y para abajo- de todos los equipos genera lo que dijimos en más de una ocasión: ganar y perder con y por muy poco.

Pese a la descripción general que dimos, Vélez cumplió con lo propuesto y cierra un buen torneo en el balance final y de cara al futuro. Bassedas y equipo cosecharon una suma considerable de puntos y rearmaron a un grupo humano del que, luego del paso de Russo, se esperaba que protagonice algo apenas menor a una catástrofe.

Pero por sobre todas las cosas Vélez debe demostrar que su performance no depende de la buena o mala suerte, los buenos o malos arbitrajes sino de lo que nosotros mismos generemos o desperdiciemos. Que no nos hayan cobrado ningún penal en todo el campeonato y en 30 partidos de manera acumulada no debe servir para quejarnos de cómo “nos cagan” sino para plantearnos por qué pisamos tan poco el área.

Anímese a creer amig@ lector. El torneo que viene va a ser mejor. No porque yo sea un optimista empedernido sino porque veo evidencias de ello. El proceso madurativo de los jugadores, sumado a la importancia de lo que se viene, las incorporaciones prometidas y el trabajo de un técnico y su equipo absolutamente profesionales y capacitados va a dar sus frutos.

No se olvide jamás que Vélez, más allá de su fundación en 1910, es fruto del esfuerzo, la visión y la convicción de un tano cabeza dura llamado José Amalfitani que nunca dejó de creer ni de luchar por Vélez Sarsfield. Que en el peor momento de nuestra historia puso el grito en el cielo de que mientras hubieran 10 socios el Club seguiría en pie, y ahí nomás se arremangó la camisa y se puso a laburar en pos de lo que usted vive, disfruta, vio en VHS o YouTube o le contaron sus padres y abuelos. Vélez es esto, somos nosotros. Usted y yo. En las buenas, y en las malas mucho más.

Esta columna cumple su primer campeonato completo (arrancó el año pasado vs. Acassuso por Copa Argentina y a mitad de torneo) y es un momento oportuno para agradecerles su compañía, su tiempo de lectura y sobre todo sus críticas. Detrás de quien escribe hay un hincha que intenta moderar sus pasiones y más atrás aún un hombre sumamente imperfecto y propenso a los errores. Y les puedo asegurar que de sus críticas constructivas y bien intencionadas es de donde más aprendemos e intentamos mejorar para que ustedes disfruten de Pasión Fortinera tanto como nosotros.

Ha sido todo por este campeonato. “Desde el Banco” se despide hasta agosto, cuando empiece la Superliga, el Megacampeonato o la Ultracopa. Sólo los genios que manejan el fútbol argentino –y que así de maltrecho lo tienen- sabrán decirnos bien con qué nos encontraremos. Pero sea lo que sea que se venga hay algo seguro: allí estaremos, una vez más y como siempre, junto a nuestro querido Vélez Sarsfield.


Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu

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