jueves, 12 de mayo de 2016

Vélez 1 - Sportivo Barracas 0: Desde el banco



Arrancó la Copa Argentina para Vélez Sarsfield. Un trofeo pendiente a nivel nacional en nuestras vitrinas y que tan esquivo nos ha sido en las ediciones anteriores. Y permítame decirle amig@ lector que el camino a la gloria en este torneo, el único al cual podemos aspirar por lo que resta de 2016, no va a ser nada fácil.


Dadas las características de la competición, y para hacer más dinámica esta columna, hoy haremos un análisis táctico de coyuntura más que del partido en sí. Primer punto de análisis: el rival. Sportivo Barracas, El Arrabalero recientemente ascendido a la C, demostró que nadie va a regalar nada en esta Copa. Las diferencias de categorías se podrán notar en la calidad de las indumentarias y en detalles técnicos y de jerarquía obvios, pero a nivel físico y de carácter estemos preparados para encarar los posibles 5 partidos restantes como verdaderas finales. De hecho fue sorpresivo y sorprendente ver que Barracas salió a la cancha con un 3-4-3 y que apenas a dos minutos de iniciadas las acciones ya había llegado con seriedad al arco de Alan Aguerre con sobradas muestras de pressing y tenencia de pelota. El duelo de artes marciales mixtas entre Cubero y Ricci y Cohen fue también muestra de que ningún rival se va a apichonar, ni siquiera ante un tipo con casi 600 partidos y varios títulos en el currículum. Barracas se jugó un prestigio y un cheque impensados para la Primera C, cómo no entender entonces que estaban dispuestos a dar hasta la última gota de sudor por la victoria. Ni hablar de la vidriera que significa para algunos jugadores. Sin dudas que más de un equipo (y sería bueno que nuestro Departamento de Fútbol Profesional también lo haga a lo largo de toda la Copa) ya habrá anotado en sus carpetas nombres como Walter Cáceres a la hora de buscar arqueros, Ezequiel Cohen o Diego Dorregaray.

Segundo punto de análisis: la sede y el campo de juego. Debo admitir que me encontré en la disyuntiva entre la alegría por las peñas y los fortineros de las provincias del norte argentino que tuvieron la hermosa chance de ver a Vélez cerca de sus casas y la crítica a un federalismo mal aplicado que obliga a dos clubes cuyos estadios se encuentran a 10 minutos de distancia por autopista a moverse 1.100 kilómetros, con todo lo que eso implica. Por su parte, el estado del campo sin lugar a dudas fue mucho más funcional al juego de Barracas que al de Vélez. El fantasma del Kempes bombardeado que nos costó las lesiones de Pavone y Toledo se hizo presente a lo largo de la noche, aún así el equipo de Bassedas supo afirmarse en un terreno casi pantanoso y que en ciertos sectores hacía imposible el normar desarrollo del juego.

Tercer punto: ¡economía señores! Esta Copa ofrece esos hermosos cheques gigantes a los cuales se abrazan los triunfadores al término del partido, y que a medida que se avanza de ronda aumenta su importe. Vélez, le guste a quien le guste, juega campeonato económico. Lo planteó Gámez en su campaña a lo largo del 2014, lo sufrimos a lo largo del 2015 y estamos empezando a ganarlo en este 2016. En medio de una semana agitada por informes y contra informes al respecto de la economía de los clubes, la única realidad es que El Fortín embolsó casi medio palo para alegría de la Tesorería y para registro de aquellos medios y periodistas que se contentan con la posibilidad de vernos en la “Categoría 5- Irrecuperable” del Veraz.

Por último el análisis puntual del equipo. 4-2-3-1 y como dijimos en la entrega anterior justificado con un Pavone que es el punto de referencia para los 3 volantes ofensivos. Como también afirmamos, el Tanque potencia el juego de Romero. El gol tempranero, y que hizo pensar en una goleada, llegó tras un buen movimiento de Mariano y un pase de excelencia técnica del Tigre. Esa falta de criterio técnico que tanto critiqué en varias columnas ayer fue callada por Maxi, quien supo brindar una asistencia con comba, entendiendo que el recurso permitiría que el balón pase por fuera de la marca y el chanfle caiga sobre la posición del 9. Gran trabajo de un Zabala que pide pista y renovación de contrato a través de criterio, sacrificio y utilización de recursos poco aprovechados como los disparos de media distancia. Muy poco de un Delgadillo que está dejando pasar las posibilidades de ganarse un lugar estable. Muy buen trabajo de Damian Pérez, animándose al ataque y permitiendo una opción más en la ofensiva por el carril izquierdo. Los cambios realizados por Bassedas fueron estrictamente posicionales, cambiando puesto por puesto, en un partido en donde si bien se sufrió un poco más de lo esperado generó muchas ocasiones de gol y llegadas profundas al área arrabalera.

¿Pudo haberla pasado peor? Si. ¿Pudo haber goleado? También. Como intentamos explicar a lo largo de los párrafos anteriores, la Copa Argentina es un torneo en donde las primeras llaves son ante equipos con nada por perder y todo por ganar y que en muchas ocasiones querrán imponer el ritmo de categorías absolutamente desconocidas para clubes de Primera y que dejarán en evidencia errores básicos que se presuponen superados. Algo así como esos test de inteligencia virales que son fácilmente resueltos por niños desde su lógica, dejando en ridículo a adultos embalados.

Además, y como sostienen algunos intelectuales del fútbol, las competencias cortas (Mundial, Copa América) o de eliminación directa como en este caso, no dan mayor lugar al desarrollo de un estilo de juego sino que éste se adapta partido a partido en función del rival de turno y con el único objetivo de alcanzar la meta.

Vélez ganó, aunque por momentos sufrió, pero sigue en carrera hacia un título que bien podría significar la coronación de un proyecto futbolístico en formación y el premio al sacrificio deportivo y económico llevado adelante por todo el Club.


Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu

Seguinos en nuestras redes sociales:
Facebook
Twitter
Instagram

No hay comentarios:

Publicar un comentario