lunes, 28 de septiembre de 2015

Huracán 0 - Vélez 0: Desde el banco



Fecha 26 del “Torneo Mutante 2015”, empate en cero en Parque de los Patricios versus Huracán y nuevamente las dudas y dificultades que le genera Miguel Ángel Russo a este columnista para escribir estas líneas. Cada semana es más difícil analizar la puesta en escena de las obras de Miguel. Voy a intentar ser coherente con las entregas pasadas y voy a pararme en el horrible lugar del resultadismo al que fui confinado: no se perdió, pero tampoco se ganó; se pudo haber ganado, pero también perdido. Usted me dirá “qué redundante y poco analítico”, pero ésta es la realidad técnica del Vélez 2015 en donde el análisis varía domingo a domingo en virtud de los vaivenes de esquemas, nombres y rivales.


A la cancha con un 4-4-2 que, luego de dos llegadas claras del Fortín en 5 minutos, generó el grito de Eduardo Domínguez a sus dirigidos “¡ojo que es un 4-3-3!”. Eduardo tenía razón y supo leer el esquema fortinero: la línea de 4 media desdobló a Delgadillo por izquierda para ubicarlo en zona de ataque junto a Caraglio por el centro y Toledo por derecha. De este modo, Desábato por izquierda, Romero de 5 y Asad por derecha ocuparon inicialmente la mitad de cancha. Pero al margen de esas aproximaciones, rápidamente tuvimos que volver al 4-4-2 dadas las dificultades del Perro y de Kolacha de cortar y distribuir en solitario. Insistiré hasta el hartazgo que ambos son excelentes “dobles cincos”, sabiendo cuándo marcar y cuándo ayudar pero muy desnudos como únicos “centrojás”.

Vélez se mostró más decidido que en los últimos partidos a buscar el arco rival, pero limitado al momento de definir. Y acá sí voy a salir en defensa de Miguel: las llegadas de Delga y Toledo por las bandas son explosivas pero aún carentes de control de la energía que descargan, elemento que lograrán dominar con el correr de los partidos. Es positivo ver que al menos se intentó y que por momentos se rompió el molde para generar sorpresa y situaciones ofensivas. De hecho, el Fortín promedió mayor posesión de pelota, 8 disparos al arco y 10 corners (¡gracias Seba Pizman!) que si bien no lograron hacer la diferencia sí son una muestra sustancial de la búsqueda del partido y la creación de oportunidades en uno de los puntos fuertes velezanos como lo es el juego aéreo.

Dicho todo esto, comparto con ustedes la sensación que me deja el equipo de Miguel: es contraproducente pedirle más de lo que está dando. Hoy Vélez me hace sentir que está al tope de sus capacidades y que depende de algún desequilibrio o picardía individual y de la puntería propia y contraria para determinar un resultado. El fondo es firme, con desempeños discretos pero que ante la menor desatención debemos sacar del medio. El mediocampo cuenta con buen corte y recuperación pero atado a la suerte del esquema táctico del día, de las suspensiones y lesiones, y el ataque si bien tiene gran poder de fuego cuenta con pocas balas en la cartuchera y mucho tiempo de recarga entre disparos. Y tal como lo hemos recalcado a lo largo de todos los “Desde el Banco”, esta situación se ve potenciada por los dos factores que han caracterizado esta etapa de Russo: la falta de una idea colectiva de juego y la preponderancia de cuidar el cero en el arco propio en lugar de buscar la apertura en el ajeno.

Y como también afirmamos en entregas anteriores, a Vélez todo le demanda un tiempo de más y esta vez fueron los cambios. Dejando de lado el ingreso de Bella por Delgadillo (puesto por puesto), Miguel suma un punto a favor metiendo a Doffo por Asad y a Nanni por Toledo, pero lo resta al efectuarlos a los 82´y 90´, cuando el margen de tiempo y error es ínfimo y la idea juega a todo o nada.

La pifia de Nanni en tiempo de descuento es la muestra elocuente de lo dicho en estos párrafos: suerte o falta de ella, recursos y apariciones esporádicas, confiar el destino en una jugada o un jugador en 90 minutos de partido.

Lo admito: el Vélez de ayer me agradó un poco más que el de partidos anteriores. Lejos está de gustarme y de ilusionarme con que éste fue el encuentro bisagra entre lo que fue y lo que vendrá, pero al menos me dejó la sensación de estar aprendiendo a corregir los errores y sufriendo su pago.

El próximo domingo en el Amalfitani recibiremos a Nueva Chicago, equipo que genera un sabor especial al enfrentarlo, que es uno de los más derrotados en el campeonato y el que menor cantidad de goles a favor posee. Menuda oportunidad tenés Miguel de revalidar todos los aciertos, mejorar los puntos deficitarios y hacer que nuestros trabajos, el tuyo como DT y el mío como tu analista, sean mucho más fáciles y agradables.


Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu

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