domingo, 13 de septiembre de 2015

Tigre 3 - Vélez 0: Desde el banco


¿Por qué me la haces tan difícil Miguel? ¿Por qué? Deseo poder darte crédito, felicitarte, festejar juntos como hace 10 años atrás, pero vos tampoco me ayudas. “Son momentos”, “son decisiones”, “son chicos”, “faltó madurez”, “faltó suerte”: conozco todos tus argumentos.

Fecha 24, la que todos los equipos esperaban ansiosos por jugar su clásico, y en nuestra visita a Tigre nos convertimos en una presa demasiado fácil. Cuando pensaba que no quedaban opciones tácticas para poner en cancha Miguel dibuja un 5-3-2 / 3-5-2 con reminiscencias Lavolpeanas que sólo sirvió para confirmar que más gente atrás no te garantiza menos goles en contra y que Desábato es un eximio doble cinco pero que solo en el medio queda muy expuesto. La prueba clara está en los goles: pese al blindaje defensivo que se intentó plantear el primer tanto del Matador llega a través de un pase entre líneas exquisito de Jorge Rodríguez a Federico González que le devoró la espalda a Cardozo, el segundo por una jugada donde tres marcadores del Fortín se vuelcan sobre su izquierda para cerrar al lanzador dejando el centro del área libre como para una procesión por donde entró para empujarla Sánchez, mientras que en el tercero Rincón podría haber tocado al medio y encontrar solo a un compañero, pero eligió el lujo a Wilchez que también tuvo destino de red. El fondo de Vélez no tiene en claro si marca hombre o zona y vuelve tarde y desescalonado.

Y a río revuelto, ganancia de pescadores: en medio del revoltijo futbolístico que genera Russo, en donde de una semana a otra cambia de esquema, de jugadores, de puestos, funciones y sistemas de marca, el conjunto de Alfaro llenó sus redes. Podrán decirme que Tigre llegó tres veces. Mi respuesta es que si un equipo te llega tres veces y perdes 3 a 0 tu falta de capacidad defensiva es aún peor que la falta de volumen de juego del rival. También me dirán que Vélez dominó y que tuvo más llegadas. Yo responderé que fueron “llegaditas”, aproximaciones casi obligadas por la esencia misma del juego que es anotar goles. Hablamos además de 6 llegadas: ¿alguno pensó que es una aproximación cada 15 minutos de juego? No se usted amigo de Pasión Fortinera, pero a mi los números me abruman.

Nuevamente cambios con el resultado puesto (Alvarenga por Pérez Acuña y Vargas por Asad), sin peso específico ni determinación. Pero lo más preocupante del análisis técnico de hoy es que jugamos contra un rival al que enfrentamos hace 90 días, que jugó de la misma manera pese al cambio de nombres, que en Liniers nos dominó con 11 y con 10 jugadores y que un cuasi milagro nos permitió rescatar un punto. ¿Nada aprendimos de ese partido? ¿No sabemos cómo jugarle a un equipo de Alfaro? Aprovechando que el día anterior se festejó el día del maestro, ¿no podemos pensar en el proceso educativo que hay detrás de un entrenamiento, en la transmisión e incorporación de conocimientos, en el feedback que debe existir entre educador y educando que permita hacer una autocrítica y redefinición de los conceptos? ¿Están hablando el mismo idioma Miguel, Gottardi, los profes, los pibes y los no tan pibes?

Sepa disculpar estimado lector por lo escueta que ha sido la columna de hoy. No tengo mucho más por decir y echar culpas a boca de jarro me resulta contraproducente y poco profesional. Tal vez el hecho de que sea creyente me ayude a conservar la fe, así como también el hecho de que la película “Campeonato Económico” ya las vimos y sabemos que, pese a que la trama es álgida, tiene buen final.

Emiliano Curuchaga
@Emi_Curu

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