jueves, 10 de septiembre de 2015

Vélez 1 (2) - Lanús 1 (4): Desde el banco



Hasta acá llegamos. Fin de la historia. Una vez más, y por la vía de los penales, Vélez se despide de una Copa Argentina. Esta vez el verdugo fue Lanús y en instancia de 4tos de final.

Escribo inmerso en una mezcla de emociones que van desde el dolor por la clasificación y el cheque de casi un palo que se nos fue en dos penales y el alivio de que no jueguen más con mi ilusión. Ya podemos ir bajando la persiana futbolística por el resto del 2015. Encaremos los siete partidos que restan del año como una suerte de pretemporada anticipada y empecemos a pensar en el 2016 aprendiendo de los errores, porque de eso se trata crecer y experimentarse. Lo único que puede hacer que este año no sea peor de lo que está resultando es vencer a Nueva Chicago y darle pelea a River e Independiente.

Admito que me equivoqué respecto del análisis anterior: presupuse dos líneas de cuatro, pero salimos a la cancha con un 4-5-1 que me duele de sólo escribirlo. Delgadillo y Asad por unas bandas intransitables por la acumulación de agua, Desábato y Romero como insiders de marca y Cubero como claro volante central. Caraglio una vez más solo arriba y a 25 metros de su compañero más próximo.

Pese a este desolador paisaje que planteamos, Vélez no jugó mal: tuvo dominio en la posesión, intentó jugar hasta donde los charcos y las marcas de Lanús lo permitieron pero sin peso ofensivo. Pareciera haber un límite imaginario en ¾ de cancha en donde el Fortín se bloquea y no sabe qué hacer. Está tan preocupado y acostumbrado a defenderse que cuando encuentra al rival con la guardia baja no sabe cómo ni dónde pegarle.

Así, pasada la media hora de partido y con una contra letal e inentendible dada la cantidad de hombres de marca que pone Vélez en cancha, Lanús abrió el marcador a través de Sergio González. El resto del primer tiempo encontró al Granate replegado y al conjunto de Miguel impotente para generar situaciones.

El complemento arrancó con un susto grande cuando Lanús tuvo una clarísima debajo del arco que se fue por arriba del travesaño. A los 12 minutos Russo movió el banco y el tablero: Nanni por Pérez Acuña, bajando al Poroto al lateral derecho para pasar a un claro 4-4-2. Pero las decisiones tácticas no tuvieron su correlato en cancha. Salvo por los tiros de esquina, Vélez tiró dos centros. Sólo dos. Ni los tiros libres a favor fueron al área, sino que se jugaron hacia atrás. Me cuesta creer que eso sea una indicación técnica y más aún que los jugadores no tengan la astucia ni el sentido común de patear todo lo que se cruce por sus pies al área rival. Reitero concepto: jugar con dos nueves de área exige abastecerlos, centrar todo.

Lo más relevante y triste del partido, si me permiten la humorada manchada de indignación, fue el examen de próstata que le propinó el Dr. Amor a Junior Benítez en una jugada lamentable para la imagen de Vélez y que de haber sido advertida por Beligoy hubiera significado una nueva expulsión estúpida y penal en contra. Emiliano, ante todo la dignidad y la educación. El fútbol puede ser un “deporte de vivos”, pero ante todo es de caballeros, dentro y fuera de la cancha.

15 minutos en cancha para Agustín Doffo (reemplazó al Perro Romero) fueron suficientes para demostrar su calidad y amor propio -pidió todas- y que jugando con un 4-3-1-2 no descuidas las marcas, replegas al rival y abrís opciones para el ataque.

Y porque el futbol es la dinámica de lo impensado como definió el gran Dante Panzeri, y mientras yo pensaba en el análisis de una derrota, a falta de dos minutos un pelotazo frontal de Amor desde campo fortinero permitió el ingreso al área del Poroto Cubero (si, el lateral derecho entrando al área en lugar de los dos nueves…) que con picardía buscó el cruce de Braghieri para generar un penal cuanto menos dudoso. Una vez más Caraglio lo cambió por gol, empate y esperanza.

Pero sin dudas las cartas del destino estaban jugadas, ayudadas por la mala decisión técnica de guardar a Milton para el último penal. Señores, no hay que llegar al quinto penal. La definición se debe asegurar lo antes posible, los penales los deben patear los mejores y primeros. Un Monetti gigante contuvo los remates de Delgadillo –quien ejecutó un buen tiro, 100% mérito del arquero- y del Poroto y firmó la sentencia.

Al igual que contra Central en 2012 y Olimpo en 2013, los doce pasos nos llevan a la puerta de salida de una Copa Argentina. El llanto desconsolado de Delga es tal vez la imagen más elocuente de la crónica de una muerte anunciada. Hasta acá llegamos, hasta acá nos dieron las fuerzas, las ideas, los recursos y la buena fortuna. Insistiré hasta el hartazgo que los 15 minutos de Doffo en cancha son la muestra cabal de que se puede jugar distinto y mejor, que no estamos ante una quimera. Russo utilizó 3 esquemas tácticos y 14 jugadores en 90 minutos, para probablemente seguir optando por las opciones menos eficientes. Será cuestión de que el capitán del barco siga confiando que el Titanic es inhundible o que sepa dar el golpe de timón a tiempo para evitar la catástrofe.

Emiliano Curuchaga

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