miércoles, 2 de septiembre de 2015

Vélez 1 - Gimnasia LP 0: Desde el banco


Por los octavos de final de la Copa Argentina Vélez derrotó por 1 a 0 a Gimnasia de La Plata en un partido HORRIBLE. Pido perdón a los lectores de Pasión Fortinera y paso a detallar lo categórico y poco ortodoxo de este inicio de análisis.
En primer lugar el estado del campo de juego, que era peligroso incluso para una competición de motocross. Es vergonzoso ver entrar a un colaborador con un balde de arena para rellenar el campo de juego. El federalismo de la Copa (innecesario hacer viajar a Vélez y a GELP a Córdoba) no debe ir en detrimento del juego. En segundo lugar, la idea futbolística de ambos equipos. Nosotros no somos La Naranja Mecánica de Rinus Michels y Gimnasia mucho menos el Barcelona de Guardiola. El partido no tuvo llegadas, sobraron las infracciones y al dolor de ojos se le sumo el de cuello por ver cómo ponían en órbita la pelota jugadores del Fortín y del Lobo casi con desprecio hacia el juego. Podrán echarle la culpa al estado de la cancha, pero detrás de eso también está el planteo táctico: 4-4-1-1 vs. 4-4-2. Y como frutilla del postre, el final del partido con un Pedro Troglio reclamando Dios sabe qué, sin ningún tipo de argumento ni autoridad moral: Gimnasia es como el perro del hortelano, que no come ni deja comer y encima muerde.

Sepa entender y aceptar mis disculpas amigo lector y pasemos al análisis propiamente dicho. Este Vélez de Miguel me ha convertido en un resultadista. Me conformo con ganar, por cuestiones de sentido común y salud ya no cuestiono el procedimiento. Entendí que la idea es el 4-4-1-1 y que, eventualmente y yendo a buscar el partido, puede mutar a un 4-4-2. Usted dirá que soy un insatisfecho y un pesimista, pero es más sensato decir esto luego de un triunfo que hacer leña del árbol caído ante una derrota. Festejo el pase a cuartos, el cheque por casi $800.000 y la ilusión de que ahora al menos el resultado acompaña y motiva.

Aguerre sigue siendo la carta de seguridad y tranquilidad del Fortín. El fondo, esta vez con Grillo por Damian Pérez por izquierda y Amor por Cardozo en la zaga central, sigue presentando buenos desempeños individuales pero desatenciones grupales. Igualmente, se notó un buen escalonamiento en las marcas y en el juego aéreo, la carta fuerte del equipo platense. Cuando logren entrar todos en la misma sintonía sin dudas estaremos en presencia de una sólida línea de cuatro. El doble cinco de Cubero y Desábato parece haber jugado toda la vida junto, ambos con buena marca y distribución. Sigue faltando abastecimiento a Caraglio por parte de los volantes externos. Y pobre Doffo: si en una cancha normal le costaba distribuir, en el campo minado de Alta Córdoba le resultó imposible.

Buena lectura de Russo en el entretiempo, que entendiendo la imposibilidad de jugar por abajo metió a Nanni por Doffo para apostar por el juego aéreo, cambiando el esquema a un 4-4-2. Pese a esto, las inclemencias de la cancha y el rigor físico y táctico del rival dificultaron las asistencias al Pistolero y a Caraglio.

El ingreso de Delgadillo por Bella (fichita por fichita) no cambió el rumbo de un partido cada vez más ríspido, y que a esta altura ya encontraba al Poroto alternando entre la línea media y los centrales colaborando en el despeje de los pelotazos del equipo de Troglio.

La jugada del penal surge de un pelotazo frontal de Grillo a las espaldas de los centrales de Gimnasia bien anticipado por Milton, que tiró una linda diagonal y con astucia encaró a Navarro. En el cierre del arquero del Lobo sus manos no lograron frenar el impulso, tocando abajo al 9 de Vélez que ejecutó de buena manera la pena máxima.

Sobre el final del partido el ingreso de Cardozo por Asad decretó la baja de la persiana en el fondo que a esta altura defendía con 6 y pateaba de punta para arriba todo lo que se acercase a Aguerre.

La Copa Argentina es el único desafío futbolístico que tienen Vélez por delante en este 2015. Así como afirmamos que Acassuso no era la vara para medir a la altura de qué estaba Vélez, sin duda considero que el partido del miércoles contra Lanús sí lo será. No va a ser excusa el viaje, el estado del campo de juego ni el rival. Es el momento de Miguel Ángel Russo de mostrar para qué está y hasta dónde quiere llegar con este equipo. Hoy Vélez no es más que nadie, pero tampoco menos. El peso de la balanza se inclina para aquellos que hacen fuerza y buscan el partido, con lo que tengan y con lo que puedan. El equipo de Miguel tiene, puede y como valor agregado cuenta con la ilusión del hincha, que entendió que esto es lo que tenemos para dar batalla y viene cambiando el insulto y el run run por el apoyo y la sonrisa.

Emiliano Curuchaga

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