Podemos decir que en un mundo paralelo, las historias de Vélez y la del "Coco" Correa se relacionan. No, no estoy loco, ni borracho. En cierta forma, Vélez se rompió los ligamentos cruzados de una pierna, de la más hábil. Cuando se recuperó y tuvo la chance de volver a ser el que fue, su ilusión se desvaneció. Se rompió la otra pierna, la de apoyo. Es así, llegó el día en que a Vélez le dieron el pasaje de vuelta de Disney y la realidad lo bañó como la lluvia con aquel tipo sin paraguas en pleno Microcentro.
De una realidad a otra. Un "campeonato económico" que, a mi entender, de económico no tenía nada, nos aplazó con un 2015 lleno de tristezas. Era tal cual como decía la frase de aliento: "Es por la camiseta". Domingo a domingo, todos éramos grandes técnicos en nuestros teclados. A Miguel Ángel lo queríamos colgar de la Torre Interama y si era posible, le echábamos un poco de nafta para ver si arrancaba la fogata.
El piberio velezano hacía lo que podía mientras, muchos de ellos, se prendían fuego (lamentablemente) al tener tanta responsabilidad junta. La situación no daba para más. Entre haber terminado en el puesto 27 de 30, claramente de lo peor en nuestra historia, y que en ciertos aspectos del Club los números no cerraban, a varios se les venía la noche.
A mi entender, la primera gran decisión de Raúl Gámez la tomó un año después de haber asumido: Traer a Bassedas. En un sentido de pertenencia, de juventud, de alguien que en serio la transpiró y ganó todo con este Club. Aires de Gareca, si se quieren. Con que solo alguien me haya devuelto la ilusión de que se puede volver a pelear arriba, me resulta suficiente para creer. Pese a irregularidades en el arranque de la temporada, no tengo dudas que esto es el comienzo del resurgir. Como dijo el propio Christian en #PFRadio, la historia del Club es la historia de luchadores. De gente que se rompió el alma por hacernos grandes y tocar la cima con las manos. Es claro: "Para nadar en la abundancia, hay que arrastrarse en el fango". Casi por inercia, cuando se deja de pelear, te caes. No te caigas, Vélez Sarsfield, por favor.

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