Qué difícil es hacer un análisis luego de una goleada en base a la irregularidad del futbol en general y de Vélez en particular. Ni antes éramos el equipo de los casados ni ahora somos el Barcelona.
Tercera fecha del Torneo "En serio, no hay forma de que te entienda" 2016 y en su visita a La Paternal el conjunto de Bassedas despachó a Argentinos por 3 a 0 con un doblete del Tanque Pavone y una pinturita de Hernán Toledo en su debut en las redes.
Y aquí una de las primeras claves del partido: Vélez encontró su mejor funcionamiento parándose con un 4-4-2 con Cubero y Pérez por las bandas (flojos desempeños) y Amor y Nasuti muy firmes en la zaga central; Somoza y Cufé de doble cinco –buen partido de ambos-, Toledo y Asad por afuera y Pavone y Correa arriba con éste último más suelto.
Si dijimos que era difícil analizar una goleada, más difícil lo es cuando el trámite del partido se cierra antes de los 10 minutos. A los 7 un pase interno de Cubero a Pavone lo encuentra en el centro del área, donde deben estar los 9, quien luego de aguantar la marca y una perfecta media vuelta definió seco al palo derecho de Vargas.
Para los 9 minutos, un gran desborde de Toledo por izquierda termina en un centro flotado que Asad no llega a conectar pero cuyo rebote toma Pavone que anticipa y madruga por detrás de la defensa del Bicho. 2 a 0 y sorpresa en ambos bancos. Y aquí se plantea una dificultad técnica: seguir exigiendo al equipo como si recién empezara el partido o regular el ritmo a riesgo de dejar crecer al rival. Por suerte el encuentro logró un equilibrio entre ambas, con un Vélez firme abajo, aguerrido en el medio y peligroso arriba.
Detengámonos unos instantes en Pavone. ¿Qué diferencia hay entre ese náufrago con el que lo comparábamos vs. Sarmiento y el goleador de anoche? Que lo acompañaron. Ya sea arrastrando marcas, buscando el toque de pivoteo o asistiéndolo, el Tanque demostró ser un depredador nato pero de esos que cazan en manada, donde necesita que algunos elementos del grupo corran y/o generen distracciones para que él sea quien aseste el zarpazo letal. En ambos goles se puede observar la cantidad de jugadores del Fortín que merodeaban el área de Argentinos y que se ubicaban a tiro del Tanque ya sea para triangular o cortinar. De más está decir que la entrega, el sacrificio y la inteligencia –mira constantemente al último del rival para ganarle al off side y saber dónde posicionarse- son valor agregado para un goleador de raza.
Párrafo aparte también para Toledo no sólo por su golazo, digno de enmarcar y colgar en la pared, sino también por su soltura. Hernán parece haber comprendido que tiene un potencial y una fuerza explosiva capaces de hacer la diferencia. Dio todo lo que le veníamos pidiendo: desequilibrio, llegada al fondo, centro, gambeta. Y de yapa se animó a encarar el área con frescura y desfachatez, dejando en ridículo a la defensa del Bicho para meter un gol clave en el desarrollo del partido, para cerrarlo definitivamente y calmar los sustos generados por los embates rivales y los errores propios.
Llamativo lo de Aguerre cometiendo yerros que por el gran rendimiento que tuvo a lo largo del 2015 son difíciles de comprender y muy bajos los niveles de Cubero y Perez. Sólo el ingreso de Desábato –como vengo sosteniendo, el jugador más regular y tal vez el más inteligente del plantel- logró reforzar la cobertura de la banda derecha a partir de una buena lectura de la cancha por parte de Kolacha.
Coco Correa demostró que los 60-70 minutos que esté en cancha hasta recuperar al máximo su capacidad física va a ser eléctrico, imprevisible, aportando remates de media distancia y toques quirúrgicos.
Bassedas supo hacer los cambios en los momentos precisos y con inteligencia: si bien fueron cambios de puesto por puesto, estos sirvieron para reforzar el esquema (Desábato por Asad), cuidar físicos (Cáceres por Correa y Alvarenga por Toledo) y sobre todo para darle al Fortín la confianza para tocar, encontrarse, poner la pelota al piso y jugar sin la presión de tener que correr detrás del resultado y a contra reloj.
Interesante ingreso de Blas Cáceres, mostrándose como firme opción en el mediocampo con gestos técnicos y manejo de pelota en velocidad y, tal como afirmé anteriormente, el de Kolacha por un Yamil Asad que pasa de ser figura al ostracismo así como el día sucede a la noche.
Es grande mi alegría por los 6 puntos obtenidos en las últimas dos fechas, por Christian, por Pavone y su doblete para ganar confianza, por Toledo y su gol y por todos los que vendrán, pero también intento ser cauto. Vélez mostró grandes mejorías, sobre todo a partir del posicionamiento en cancha. Marcaron sus delanteros, cuidó el cero en el arco propio pero sigue matando y muriendo con el mismo hierro. Será San Lorenzo el próximo sábado en el Pedro Bidegain quien establezca la vara para medir si esta goleada ante Argentinos Juniors es más cercano a la realidad de un equipo que fecha a fecha se afianza y afina o si no fue más que uno de los deseos que se piden al soplar las velas sobre la torta de cumpleaños.
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