Ricardo Gareca nació en Tapiales el 10 de febrero de 1958 y, como jugador, vistió las camisetas de Boca, Sarmiento, River, América de Cali, Vélez, Independiente y la Selección Argentina. Marcó 206 goles en su carrera (24 en el Fortín), siendo el que le anotó a Perú con la Selección para darle la clasificación al Mundial 86, quizás, el más importante.
Como DT estuvo al frente de San Martín de Tucumán, Talleres de Córdoba, Independiente, Colón, Quilmes, Argentinos, América de Cali, Santa Fe, Universitario de Perú, Vélez, Palmeiras y la Selección de Perú. Por supuesto, que el paso más importante y destacado del Tigre en un banco de suplentes fue en Liniers. Obtuvo el Clausura 2009, Clausura 2011, Inicial 2012 y Campeonato de Primera División 2012/13, fue semifinalista de las copas Libertadores 2011 y Sudamericana 2011, subcampeón del Torneo Apertura 2010, y tercero en los torneos Apertura 2011, Clausura 2012 y Torneo Inicial 2013.
Pero, así y todo, no extraño (tanto) los logros deportivos, sino su persona, a un tipo excelente, lo que extraño no es haber salido a comerse crudo al Huracán de Cappa en esa final, sino haber llorado como lo hice yo al haberla ganado, no es haber salido campeón en 2012 con un equipo en transición sino haber rodado y haberse tirado al piso con el Turu para festejar como lo hice yo en la tribuna en Floresta, no es haber puesto a Vélez como tercer mejor equipo del mundo solo por detrás de dos extraterrestres como Barcelona y Real Madrid, sino ayudar a un chico como Pablo y visitarlo y estar para lo que él necesita. Lo extraño no por el qué, sino por el cómo nos llevó a lo más alto, por demostrar ser un tipo de bien, más allá de una victoria o derrota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario