domingo, 23 de marzo de 2014

El 7 bravo


Pocas ganas de hacer una editorial. Se sufrió demasiado esta noche de sábado, como vengo diciendo desde esta columna hay dos Vélez, el que de golpe te deslumbra y el otro, ese que regala un tiempo entero.

El primer tiempo fue la nada misma, entre lo que el Fortín no podía y lo que Estudiantes no quería se pasaron 45 minutos de bostezos.

Al minuto del segundo tiempo llegó una pelota al área que sobró a la defensa fortinera y Carrillo que la manda adentro; 1 a 0 abajo y Ensuciantes de La Plata se empieza a meter atrás. El Turu mandó a la cancha al 7 bravo, Correa por Desabato (a mi entender no era el que debía salir) y ahí arrancó un monólogo del Fortín, la vergüenza deportiva de muchos jugadores inclinó la cancha, Vélez fue por todo y agigantó la figura de Rulli que le tapó dos a Mauro, una al Gigante de los huevos de oro, el travesaño le negó otra al Oso mientras el Turu se la jugaba entera sacando sucesivamente a Cabral y Aillone pero meter al Pistolero y a Caseres. 

Vélez iba al frente con el doble enlace de Mauro y Correa, el Oso flotaba delante de ellos, el Flaco para arrastrar los centrales y Ramiro para desbordar. Como a veces la justicia poética existe, a Coco le quedó una flotando afuera del área y de esa zurda mágica salió la volea que se le metió arriba a Rulli y nos hizo gritar a todos. Golazo para empatar el partido. Quedaba tiempo para más, un penal no cobrado a Cubero que encima lo hizo llegar a la quinta amarilla por entender que simulaba.

Para el cierre me queda decir que es momento de cambios, hay algunos que no están en su nivel, que juegan a otro ritmo y hoy por hoy la verticalidad, el sacrificio y la pegada de Coco merecen ser titulares.

Por Juan Pablo Muzzio (@jpmuzzio72)

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