viernes, 21 de marzo de 2014

Grandes goles: Chilavert a River



Mañana se cumplen 18 años de otro de esos gritos que nos rompieron las gargantas; 18 años de una de las obras cumbre de José Luis Chilavert.

Para algún desprevenido, o para las nuevas generaciones, les cuento que recién arrancaba el Clausura 1996, esa tercera fecha se jugaba un viernes, como hoy. Yo fui al Amalfitani con un amigo hincha de River, y al llegar nos fuimos cada uno a su tribuna con el lugar de encuentro para la vuelta ya pactado. 


El partido era un 1 a 1 con las emociones que nos brindaban los Vélez - River de esa época; los goles los habían marcado Juan Gómez y el Pacha Cardozo, pero, a los 22 minutos del segundo Mastrangelo, que se retiraba ese día, cobró una falta en campo del Fortín, unos metros detrás de la mitad y levemente hacia la izquierda; mientras Bassedas acomodaba la pelota, sintió la voz de Chila que le gritaba "le pego", también hubo otro grito destinado al bueno de Mastrangelo "agachate", por suerte los dos acataron la orden de esa tromba guaraní que venía lanzada en carrera, perfilada para meter el zurdazo a la gloria; el enorme paraguayo ya había visto que el Mono Burgos estaba adelantado y le pegó a la pelota con el alma encarnada en ese botín zurdo; la bola se levantó, tomó altura y al llegar al área de River un ángel travieso le cambió la trayectoria haciendo que cayera en picada por detrás del Mono para meterse en el segundo palo, era el gol de la historia, era la entrada de Chila en el libro de los records, era una venganza dulce de todos los fortineros, que todavía en esa época vivíamos como una hazaña un triunfo contra las Gallinas, era abrazarse con todos, era gritar el gol hasta desgarrarnos para después continuar con el Chilavert Chilavert!!! Éramos los chicos de barrio que nos levantábamos a la más linda.

Te cuento que, sobre el final, Crespo empató el partido pero ni eso opacaba la fiesta! Igualmente nos quedaba un resto más y Popeye Herrera, en tiempo de descuento, marcaba el tercero para que la fiesta fuera eterna.

La tarantela se bailó un rato largo en la tribuna, ninguno de nosotros queria irse de la Popular, entendiamos que habiamos sido testigos de uno de esos momentos únicos que iba a quedar de por vida en la memoria fortinera.

Ahh me iba y me olvidaba de contarte, mi amigo nunca aparecio por el lugar de encuentro, se ve que la tenia roja...La verguenza obvio.

Por Juan Pablo Muzzio (@jpmuzzio72)

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