Quinta fecha del torneo “Combustible Francés, igual no te entiendo 2016”, cita de local versus Gimnasia y Esgrima de La Plata y la posibilidad de reivindicar todo lo bien hecho desde Olimpo hasta aquí, incluida la dolorosa derrota con San Lorenzo. Siempre es duro volver de una caída y más aún enfrentar a equipos como el Lobo, dispuestos a matar toda posibilidad de buen futbol, a raspar y meter hasta desgastarte física y mentalmente para atestar el zarpazo letal con alguna contra. Así lo saben y viven sus jugadores y su técnico.
Con los cambios obligados de Pérez Acuña por Cubero y Blas Cáceres por Cufré más la sorpresiva titularidad del Coco Correa en lugar de Yamil Asad, Bassedas puso en cancha un 4-2-3-1, ese esquema moderno y agresivo al cual quiere apostar y que alterna con el 4-4-2. Somoza y Cáceres formaron un lindo tándem de marca y presión en el medio, los tres eléctricos -Toledo, Correa y Alvarenga- por ¾ y Pavone como punta de lanza.
Vélez intentó desde un primer momento ser protagonista y manejar los tiempos del partido. Por los pies de Somoza y Cáceres pasó casi todo el fútbol del Fortín mientras Tole y Alvarenga forzaban a doblegar las marcas de Oreja y Litch. Muy poquito del Coco, quien debe pedirla más y entender que para ser la manija del equipo todas las pelotas deben pasar por él ya sea que juegue todo el partido, un tiempo o 10 minutos. Para no irnos muy lejos y tomar como ejemplo a Messi en el Barcelona, Correa debe ser el Frasquito Moralez de esta nueva generación llevando el ritmo del equipo y del encuentro.
Muy firmes en la marca y cada vez mejor Nasuti y Gianetti en la zaga central, aunque aún presentan dificultades en la salida que suelen causar dolores de cabeza. Damian Pérez volvió a parecerse al Damian Pérez que supo ser protagonista en Arsenal, aguantando a un rápido como Castillón y cooperando en la marca de Bou. Y el talón de Aquiles de Vélez: la banda derecha. Floja actuación del Gordo Pérez Acuña, llegando tarde a las marcas y obligando a achicar a Nasuti. No sé si es miedo a reemplazar al ídolo, a ganarle el puesto, falta de ritmo de competencia o el lateral derecho de la defensa está engualichado, pero en este Vélez y en base a los desempeños y pesos propios la posición de 4 tiene nombre y apellido: Fabián Alberto Cubero. Vélez deberá pensar muy seriamente a futuro, ya sea en las Divisiones Inferiores o en la vidriera del mercado de pases, cómo suplirá al Poroto cuando el cuerpo le diga “no va más”.
La apertura del marcador llegaría de la mano de una fórmula que está dando resultados: salida rápida, Toledo llevando la pelota en velocidad por izquierda (máximo asistente hasta el momento con 4 habilitaciones), un tres dedos exquisito para Cáceres que acompañó la jugada desde su inicio, enganchó para sacarse la marca –ya destacamos sus gestos técnicos en su presentación vs. AAAJ- y un zurdazo al ángulo de Bologna que nos hizo viajar en el tiempo y recordar aquellos años gloriosos donde un botín izquierdo guaraní era la brújula a un destino siempre feliz.
Pero a Vélez le falta la contundencia para poder noquear al rival después de tirarlo al piso y dejarlo malherido. El Fortín pega y duro, manda al contrincante a la lona pero lo deja levantarse y recuperar el aire. Esta comparación boxística se vio reflejada en los 20 minutos finales y posteriores al gol, donde cedimos la pelota y Gimnasia tuvo sus aproximaciones al arco de Aguerre. El primer tiempo cerraba con la ventaja, el cero en el arco propio y sin amonestados en lo que parecía un escenario ideal.
Los esfuerzos y corajeadas de los dirigidos por Troglio tuvieron su premio al minuto del complemento cuando una falla –cuándo no- por la banda derecha le permitió a Walter Bou tirar un centro venenoso por bajo que ningún compañero alcanzó a tocar y se coló en el palo izquierdo de Aguerre. Desolación, como la del ángel de la canción. ¿Cómo seguimos? A los 15, Christian movió el banco haciendo debutar a Santiago Stelcaldo por Alvarenga en lo que a priori fue un cambio difícil de entender. A partir de ahí “Esteca” se haría cargo de todas las pelotas paradas, también difícil de entender. A los 20 retiró a Correa por un cada vez más errático y displicente Asad y a los 30 Desábato a reforzar el medio por un Cáceres resentido en su rodilla. Del otro lado, Troglio ponía en cancha al gigante Rasic perfectamente neutralizado por Gianetti y Nasuti.
Minutos después de su ingreso el propio Rasic se iría expulsado por una agresión contra su marcador y aquí me permito un paréntesis. La expulsión fue dudosa y yo tal vez no la hubiera sancionado. Del mismo modo que no hubiera sancionado el penal de Pérez a Blandi hace 10 días atrás. Para bien y para mal el fútbol convive con el error y la interpretación. Reitero: para bien y para mal. Cuando te favorecen no es para decir “y bueno, una nos tiene que tocar” y cuando te perjudican no es para considerarte víctima de un crimen de lesa humanidad. Lo que sí es claro y cabe remarcar es que el referato argentino es cada vez más mediocre y condicionante. Será cuestión de que los técnicos practiquen entre semana con un colaborador oficiando de William Boo para incorporar a la técnica, táctica y estrategia el entrenamiento mental ante la posibilidad de que el partido y la cabeza se te vayan de las manos por errores arbitrales. Porque da la sensación que tanto Marconi como Scime y las instituciones que coordinan se sienten muy cómodas en la falta de capacitación, criterio y autocrítica.
Y como afirmamos hace fechas atrás Vélez mata y muere con el mismo hierro. En tiempo de descuento un tiro libre frontal ejecutado por Stelcaldo a modo de centro-arco tampoco fue empujado por nadie y se coló por el mismo palo izquierdo del arquero para delirio de todo el estadio, cada vez más lleno y más reconciliado con el equipo en lo que es el mayor logro de Bassedas.
¿Quiere que le admita algo? El fútbol es así. Excede cualquier lógica y análisis y nos vuelve hasta cierto punto un poco hipócritas. Si el partido terminaba empatado o una contra del Lobo nos lo sacaba de las manos (cosa esperable hace meses atrás), iba a decir que Christian tal vez se había equivocado con los cambios. Pero cuando tenés ángel (como el de la canción, ahora me empieza a cerrar un poco) le transmitís el aura a todo lo que tocas. Quinto jugador que marca su primer gol en Vélez con Bassedas, segundo que debuta en un Amalfitani expectante y entra para sellar el triunfo.
Vélez encontró, en medio de la soledad y desolación en que quedamos en el 2015, a un ángel que nos tiene presos de una ilusión. Que nos hace bailar (¡hace cuánto no se veía a la popular bailando la tarantela!), que nos convoca, que nos une y nos habla de igual a igual. Que ve en los pibes el futuro, pibes con los que se siente reflejado y pretende reeditar su historia. Que sin histrionismos ni rebusques se las arregla para solidificar a un Vélez que no va a ser vistoso ni protagonista pero que, en sus propias palabras “no va a bajar los brazos antes de tiempo ni va a sentirse menos que nadie”.
Christian, cristiano, ángel, ilusión... En psicoanálisis se llama “asociación libre” y ahora me cierra todo. No se usted, pero me parece que es momento de pensar en reformular la columna y que en lugar de “Desde el Banco” sea “Desde el Diván”.
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